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¿Por qué es grave lo que pasa en Polar?; por Luis Vicente León


Abril 30, 2016

Empresas Polar forma parte de nuestra venezolanidad. La Empresa, sus productos, sus marcas y especialmente su gente han sido motivo de orgullo nacional que siempre alimenta el recuerdo de que sí se pueden hacer bien las cosas en nuestro país.

En la punta del estado del arte y comparado con cualquier productor relevante del mundo, el trato de Empresas Polar con sus consumidores, sus empleados y con la comunidad en general es un ejemplo de responsabilidad y tesón. No en vano su nivel de aprobación nacional supera el 90%, muy por encima de cualquier otra institución del país.

El proceso de hostigamiento al que ha sido sometida la empresa, las estrategias de evidente discriminación con la que se intenta afectarla, el bloqueo para la adquisición de sus materias primas no tiene precedentes y el resultado está a la vista: sus plantas se están parando. Más de diez mil trabajadores a sus casas, en total incertidumbre. Cientos de miles de trabajos indirectos amenazados. Pero, sobre todo, un consumidor que de nuevo se ve afectado, perdiendo calidad de vida y capacidad de selección. Un venezolano que se empobrece y se primitiviza.

Es triste e indignante en lo que se ha convertido la vida de los venezolanos, haciendo colas para comprar comida y carnetizándose con la esperanza de recibir una limosna en una bolsa de alimentos básicos. Desesperado para conseguir medicinas. Con recortes no programados y programados de luz. Con sus centros comerciales a oscuras. Con las empresas cerrando plantas y perdiendo capacidad productiva e inversión.

Lo que está ocurriendo con Polar es un símbolo del deterioro del país. Es el símbolo de lo que no debe ser. Un símbolo de la ineficiencia y la corrupción de los modelos intervencionistas.
Polar es todo el país.

Y es al país al que están hostigando, cerrando y destruyendo.
Venezuela necesita producción, inversión y rescate de confianza. Y eso es exactamente lo contrario a lo que estamos viendo hoy. Ojalá que el país y todos los sectores que lo representan entiendan por qué la gente ha manifestado por todos los medios que quieren cambios en un modelo que lo empobrece y retrasa. Sin acuerdo, negociación e integración, lo único seguro será el barranco.

LUIS VICENTE LEON