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Pérdida de valores por: ANTONIO ROMERO


Marzo 15, 2016

Hay una pérdida total de valores morales, sociales y éticos en Venezuela. Definitivamente, estamos divididos y "fuera de lote".

Vivimos en una desconexión total. Mientras el país se debate entre sí "Maduro renuncia, se va o qué va a hacer por fin", los del régimen andan insultando a Obama en manifestaciones, porque quiere invadir a Venezuela. Pero, además, en las puertas de los supermercados, farmacias o donde se vendan artículo de primera necesidad hay una manifestación bastante numerosa de bachaqueros (revendedores, aprovechadores y contrabandistas) y otros buscando lo que no le pueden comprar a los bachaqueros.

Estos últimos no le paran a nada, no escuchan los políticos, no escuchan a los partidarios del régimen y ni saben que está pasando en Venezuela. ¡El desastre total! Unos, en los semáforos con potes pidiendo para no trabajar, fingiendo enfermedades; otros, vendiendo cambures, limones, aguacates y mandarinas a precios exorbitantes, y lo peor, niños y niñas golpeando los vidrios con la mano estirada y los padres en las colas de los supermercados.

¡Puede ser esto correcto? ¡Hay sentido de responsabilidad? ¿Dónde están las autoridades?

¡OJO, ACLARATORIA! No quiero volver a la "4ta república, como dicen los del régimen. Pero, la verdad, quisiera volver a pasar hambre como en la 4ta., cuando me comía sólo dos arepas con diablito... carne molida o bisteck, salsa de tomate, mayonesa y queso blanco. ¡Café con leche o guarapo e'panela! Un buen plato de arroz o caraotas. Beber toddy, horchata, chicha, jugos, tang o kool-aid. Y recuerdo con alegría cuando allá en el barrio hacíamos un hervido de gallina e invitábamos a los vecinos.

Éramos pobres, pero teníamos la oportunidad de encontrar comida que comprábamos en la chocitas o en el abasto, sin hacer colas, sin bachaqueros y con la libertad de que no nos iban a atracar. Teníamos agua para bañarnos y andar siempre fresquecitos y luz eléctrica todo el día. No teníamos teléfonos – menos celulares inteligente - ni computadoras, pero íbamos a visitar a nuestros familiares y amigos, nos sentábamos en el frente de la casa hasta altas horas de la noche. Íbamos a las plazas y parques con nuestras novias. Los amigos caminábamos libremente por las calles y nos reuníamos bajo la luz de un poste.

¡Qué bueno es evolucionar para ser mejores! Qué bueno es sentirse libres, como en esos años pasados. Hoy, añoro esos momentos.

¡QUIERO VIVIR, NO SOBREVIVIR!

ANTONIO ROMERO