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PEDRO PABLO FERNÁNDEZ: Revolución de la ciencia nos va a pasar por encima


Julio 25, 2016

Si no se genera en el país una discusión seria para planificar el futuro, Venezuela seguirá rezagada dependiendo de una materia prima que corre el riesgo de quedarse en el subsuelo

A finales del siglo XVIII el mundo vivió un cambio radical. Pasamos de tener una economía rural basada en la agricultura y en el comercio de bienes artesanales a una economía industrializada.

La Revolución Industrial transformó por completo la sociedad. Esos cambios vinieron acompañados de problemas sociales muy serios. Los artesanos se vieron sin ninguna posibilidad de competir con la producción de las grandes industrias y pasaron a ser obreros explotados.

La Iglesia Católica asumió una posición beligerante en defensa de la dignidad de las personas y en contra las aberraciones surgidas a partir de la Revolución Industrial.

Luego vino una segunda revolución industrial al descubrirse el petróleo como fuente de energía abundante y eficiente. Surgió la industria automotriz, los costos de transporte bajaron y se integraron mercados hasta entonces muy desconectados.

Henry Ford diseñó una estrategia de producción en serie que permitió masificar y abaratar los costos de fabricación de automóviles. El mismo, permitió la producción masiva y uniforme de muchos productos. En el presente, estamos viviendo lo que Jeremy Rifkin, sociólogo y economista estadounidense, ha llamado la tercera revolución industrial. Todo está cambiando de forma acelerada. Nos adentramos a un mundo completamente nuevo.

Cuando surgió la Revolución Industrial era imposible predecir las consecuencias que traería el desarrollo de la máquina de vapor alimentada por la energía que produce la quema del carbón. Hoy, con los avances tecnológicos y con la información que tenemos al alcance de todos, tenemos la posibilidad de anticiparnos a los cambios y prepararnos. Hace una década Blockbuster estaba valorada en $8 billones, tenía 25.000 empleados, más de 8.000 tiendas y 6.000 máquinas dispensadoras de películas. "Días" después, la compañía no valía nada, se declaró en quiebra y sus 25.000 empleados quedaron en la calle.

Solo hizo falta que una persona, Reed Hastings, entendiera las posibilidades surgidas a partir de las nuevas tecnologías, para acabar con la empresa líder mundial en alquiler de películas y constituir una compañía que está valorada en más de $20.000 millones, cifra astronómica, considerando la inversión inicial.

Las perspectivas que hay hacia el futuro en materia de transporte son impresionantes. Se proyecta que en los próximos años habrá vehículos que no necesitaran chofer, que estarán rodeados de sensores que permitirán identificar objetos a grandes distancias. BMW y Mercedes cuentan ya con carros que permiten que el conductor ceda el control total del auto y solo intervenga en condiciones necesarias de seguridad. Los costos de transporte se reducirán considerablemente. Buena parte de los millones de empleos que genera el transporte de carga en el mundo habrán desaparecido.

La matriz energética mundial se está moviendo, de fuentes de energía no renovables y contaminantes, a fuentes de energía verde y renovable. Es perfectamente previsible que ese movimiento termine siendo explosivo, con el avance vertiginoso de la tecnología. Quienes niegan esa posibilidad se parecen a los que leían las "20.000" leguas de viaje submarino" de Julio Verne y pensaban que era ciencia ficción. El vatio solar, que costaba 70 dólares en los años 70, hoy solo cuesta 60 céntimos y el sol, el viento y la energía geotérmica no pasan factura. Estamos siendo testigos de un cambio del modelo económico producido por el desarrollo tecnológico. Impresionante de las últimas décadas y por el surgimiento de nuevas formas de generación de energía renovables que vienen reduciendo los costos marginales de producción.

Hace unos años, tener una foto tenía un costo elevado. Hoy puedo tomar miles de fotos y tenerlas en un ordenador con un costo marginal de cero.

PEDRO PABLO FERNÁNDEZ