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Pedro Pablo Fernández: No hay Una Salida (II Parte)


Junio 28, 2016

Hay gente que piensa que la superación de la crisis pasa por una circunstancia que se tiene que dar. Como si esa circunstancia fuera una llave que nos permite pasar de un salón donde hay desabastecimiento, inflación y corrupción a otro donde hay progreso, orden y tranquilidad.

Yo pienso que la superación de la crisis no está en "Una Salida", sino más bien en un proceso complicado que va a encontrar obstáculos y en el que vamos a tener avances y retrocesos.

La oposición ha asumido el camino del Revocatorio para cambiar al gobierno. Ese es nuestro derecho constitucional. La oposición está haciendo todo lo posible para llevarlo adelante y el gobierno todo lo que puede para evitarlo. Cada quien está haciendo lo que se espera.

Supongamos que el RR lo hacemos este año, la oposición se pone de acuerdo, tenemos un candidato, el CNE colabora con eficiencia y tenemos elecciones presidenciales en marzo del año que viene. Supongamos además que la crisis no se ha agravado de aquí hasta allá.

Tendremos nuevo presidente en medio de la peor crisis que el país haya vivido.

En Argentina la oposición logró sacar del poder al Peronismo. Mauricio Macri inició su mandato con un equipo muy capaz, con ideas muy claras y un programa de gobierno trabajado con mucho tiempo de antelación.

Llegó al poder en medio de una enorme expectativa, tiene apenas 6 meses y su popularidad ya ha caído más de 15 puntos. El ajuste que ha tenido que aplicar ha tenido un alto costo político. El recorte del gasto público, de los subsidios y las subidas en la tarifas de los servicios públicos han traído como consecuencia que casi el 60% de la gente opine que hoy están peor que el año pasado y el 54% de la gente piensa que Macri gobierna para los sectores más ricos de la sociedad. El FMI estima que este año la economía Argentina se contraerá en un 0,5% y es en el 2017 que se prevé un crecimiento moderado que la población tardara en percibir.

La crisis Argentina al lado de la venezolana se ve ridícula. La inflación nuestra es 10 veces mayor, las distorsiones en los precios de Venezuela no tienen comparación, ni tampoco la destrucción del aparato productivo. Argentina no tiene un déficit fiscal tan grande, ni una dependencia petrolera patológica como nosotros. Nuestro ajuste será mucho difícil y costoso.

Nosotros tuvimos experiencias de ajuste con Carlos Andrés Pérez y con Rafael Caldera y los dos salieron del gobierno con la popularidad por el piso (Aunque usted no lo crea, por debajo de la que tiene Maduro en este momento).

La impaciencia de la gente a veces complica las cosas. El 27 de febrero de 1989, con el Caracazo, el gobierno de Pérez fue sentenciado a muerte antes de empezar, sufrió dos intentos de golpe de estado y finalmente fue defenestrado antes de concluir su mandato.

En medio de una fuerte crisis económica la oposición en Argentina, con Fernando de la Rúa, logró sacar del poder al Peronismo en 1999. Muchos pensaron que habían encontrado "La Salida". Un año después un helicóptero aterrizaba en el techo de la Casa Rosada para llevárselo porque se encontraba sitiado por una multitud que pedía su renuncia. La gente no tuvo paciencia, tampoco tuvo con su sucesor que al cabo de unos días también tuvo que renunciar. Después de un par de años de fuerte inestabilidad política volvieron los peronistas con Néstor Kirchner a la cabeza.

Arturo Uslar Pietri hace más de 20 años dijo: "Si en este momento, por un azar infortunado del destino, los precios del petróleo bajaran Venezuela sería un caso para la cruz roja internacional, aquí vendrían a repartir sopas en las esquinas (…) Venezuela es un país políticamente muy inmaduro, un país que tiene un grave peligro y es que no tiene conciencia de sus debilidades, que no está haciendo nada para prevenir cualquier catástrofe (…) Este es un país vulnerable. Aquí estamos discutiendo por pedro o por juan pero no estamos discutiendo la viabilidad de un proyecto nacional".

Yo hago mías esas afirmaciones hoy.

Todo el esfuerzo se concentra en lograr "Una Salida" y en un conflicto entre los partidos por ver si es Pedro o es Juan. Salir del gobierno puede ser fácil sobre todo si se genera la expectativa de que automáticamente se acabaran las colas y se multiplicaran los programas sociales (tal y como se ofrece públicamente), pero esas expectativas imposibles de cumplir en el corto y mediano plazo las vamos a pagar carísimo.

El debate político se ha vuelto frívolo y superficial. En lugar de debatir argumentos haciendo un esfuerzo de inteligencia y reflexión, creo yo que por flojera, se recurre a la descalificación de las personas.

Aquí no estamos discutiendo con seriedad la viabilidad de un proyecto nacional y es ahí donde está la solución en el mediano y largo plazo.

PEDRO PABLO FERNÁNDEZ