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Palo abajo


Octubre 20, 2014

En el diccionario de venezolanismos, encontramos una serie de expresiones que nos sirven para describir lo que se nos viene encima. Hay quienes prefieren hablar de palo a pique o que al gobierno lo que le espera es no encontrar palo donde ahorcarse. Y no es para menos, cuando se examina el presente y futuro de la economía venezolana.

Se trata de una economía que ha perdido dinamismo dicen desde el Consejo Nacional de Economía. La demanda es mayor que la oferta y este desbalance conduce irremediablemente a una alta inflación. Esto además acarrea desabastecimiento y escasez. A los venezolanos les espera un 2015 de carreritas, yendo de un sitio a otro para encontrar los productos que necesiten. Los sueldos quedarán arrasados. Ya se habla que para la cesta alimenticia mensual, adquiriendo 58 productos, el venezolano necesitaría 3,7 sueldos mínimos. Han emigrado al exterior en los últimos años 1.600.000 venezolanos. 7.576.571 venezolanos con edad para trabajar se encuentran desempleados.

El responsable de esta trágica situación es el gobierno rojo rojito, que siguiendo el fracasado modelo cubano se ha empeñado en restringir las importaciones, pero sin que existan productos nacionales que sustituyan los comprados con el dinero del petróleo.

Nos viene un endeudamiento externo en el 2015. El déficit nacional está calculado en 12 mil millones de dólares. Ya se sabe que el Banco Central de Venezuela solo cuenta con 800 millones dólares líquidos y las reservas de oro en el BCV están en un 86%, porque han venido siendo usadas sin consultarle a los venezolanos. A esto se suma la realidad de que el precio del petróleo ha caído en el 77$ por barril y los árabes han sentenciado que los países de la OPEP tienen que irse acostumbrando a que el precio del petróleo seguirá bajando. Venezuela solicitó una reunión urgente de la OPEP en Viena y no le pararon mucho.

Las reservas venezolanas han caído a 19.978 millones de dólares y por causa de las bajas del precio del petróleo Venezuela deja de percibir anualmente entre 600 y 800 millones de dólares. La deuda del gobierno a los industriales venezolanos asciende a 10.000 millones de dólares. Varios diarios se encuentran sin papel periódico para imprimir sus ediciones. Las líneas aéreas internacionales han reducido 17.000 puestos porque el gobierno no les cancela las deudas.

Las culpas de lo que sucede entonces van desde la falta de agua y electricidad que padecen las industrias, la burocracia para entregar las divisas, los problemas de la nueva ley del trabajo, hasta el hecho de que el principal aeropuerto de Venezuela en Maiquetía solo tiene una pista de aterrizaje y tanto ese como los demás terminales aéreos están deteriorados. PDVSA cada vez que necesita dinero le dice al BCV que imprima más billetes. A Venezuela no la está matando el virus del chikungunya, sino la plaga de langostas chavistas que desde hace quince años acaban con la que otrora fuera la nación más prospera de Latinoamérica.

Julio Portillo