Síguenos en: Menu

Padre José Palmar: La rebelión es un derecho


Enero 09, 2017

El jurista y filósofo norteamericano Thomas Jefferson al declararse la Independencia de los Estados Unidos dijo: "Dios nos libre de pasar veinte años sin una rebelión". En Venezuela llevamos dieciocho años de miedo acomodaticio, sumisión pordiosera y de conformidad entrecejada. Esta infamia disfrazada de socialismo nos obliga no sólo a protestar, sino a levantarnos con arrojo en una acción de rebeldía, sería una vileza inconsciente guardar silencio, y lo que es peor, callar y aguantar con una mueca simulada de aquiescencia civil.
Sabemos que los militares son los que tumban gobiernos, pero cuando el gobierno está en manos de militares delincuentes, forajidos y traidores, ellos que aparentemente son los que manejan las armas y dominan el espectro del poder constituido, no son los únicos que pueden derrumbar la tiranía totalitarista y salvajemente inhumana. Nos enseña el Cardenal de Retz memorialista francés del siglo XVII: "Cuando los que mandan pierden la vergüenza, los que obedecen pierden el respeto". Los venezolanos hemos perdido el respeto porque sencillamente nos hemos calado a unos sinvergüenzas con charreteras y a unos malandrines vestidos de rojo que han devastado el país a su libre antojo y malacrianza imaginativa.
Ser neutral en un país gobernado por tiranos populistas es tan profundamente pecaminoso, como aplaudir entusiasmadamente, cual focas famélicas nadando en una charca pantanosa, al que te lanza una sardina podrida para calmarte la hambruna producto de sus fechorías. El chavismo es la decadencia más denigrante de la Venezuela petrolera y es el resabio del vómito social de una dirigencia oclocrática y ladrona que se enquistó en el balcón de Miraflores para arengar monótonamente un racimo fraudulento de esperanzas fallidas no aceptadas por los mentecatos que aún sueñan con las promesas del difunto comediante de Sabaneta de Barinas.
Si las morsas vestidas de rojo tienen derecho a nadar en el fango de la hienda del mal llamado "socialismo del siglo XXI", otros que nos negamos a ser pinnípedos descerebrados tenemos el mismo derecho, y con la fuerza que nos impulsa el Evangelio, a declararnos y actuar en rebeldía insurrecta y sediciosa. ¿Por qué no? ¿O es que acaso el 350 de la Constitución Bolivariana es un artículo de lujo para leerlo solamente en las ruedas de prensa o para citarlos en las paredes como grafitis de alucinación? Como sacerdote mariano me avoco al canto del Magníficat que reza: "El hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos" (Lc.1, 51-53).
Quedarse en una enfermiza neutralidad cuando la mayoría de los ministros del actual gabinete de Miraflores pertenecen a secta ideológica castroterrorista del Frente Francisco de Miranda, es la peor de las complicidades culposas contra la Patria. Este narcorégimen asumirá la radicalización en su mayor nivel para sostenerse en la podrida cúpula del poder. Las cartas están echadas en la mesa del poder, al nuevo presidente de los EEUU se lo dejarán a Putin para que lo endulce a favor del narcorégimen, ese endulzamiento nos costará más petróleo y mayor dotación de uranio enriquecido a los aliados del "eje del mal".
Los cabecillas de las bandas de delincuentes investidos de autoridad del narcorégimen se van a concentrar en el llamado "enemigo interno", es decir, nosotros, los que luchamos para que la salida de Maduro y de sus carteles sea yá y sin demora. Todo aquel opositor que piense o colabore para que el narcorégimen llegué gateando hasta el 2018 será considerado "aliado interno". Contra el resto de la oposición a la que nos tildan de "ultraderecha" vienen con la mano dura de la retaliación, persecución y represalia.
Van a dividir la población en dos tipos de ciudadanos, los carnetizados con la pocilga de identidad del llamado "Carnet de la Patria", que no será otra cosa q ue condenar al resto de los no-carnetizados a sufrir más escasez y hambre, postergación en los servicios, discriminación social, segregación política y prejuicio policial. El que no tenga la credencial del fulano "carnetucho" será detenido en las alcabalas, demorado en los aeropuertos, desatendido en las oficinas públicas, retrasado en las taquillas de los bancos del estado, no podrá ingresar con facilidad a la capital de la República, y lo que es peor, en los futuros comicios electorales –si es que algún en este país se llegasen a celebrar elecciones de algo- serán expuestos a no ejercer el derecho al voto o correrán el peligro de que su voto sea anulado.
Vendrá una revisión importante del uso del Internet y de las publicaciones digitales, este artículo de opinión, que es el primero de esta página de prensa digital, pudiera llegar escasamente hasta el número siete u ocho, no más. Las divisas extrajeras será exclusivamente para los alimentos (CLAP), salud CDI) y vivienda (GMVV) de los carnetizados. Cero divisas para la educación, tecnología, mantenimiento, transporte, comercio, infraestructura, servicios públicos, aseo y ornato, vestidos y calzados, medios de comunicación, incluso, cero divisas para viajar, comprar o mercantilizar.
El modelo castrocomunista se radicaliza, y yo por mi parte también me radicalizaré, saludo la venia del Vaticano para lanzarnos a la rebeldía civil. El mes de enero es letal para los tiranos y febrero es mortal para los antidemócratas. Termino con un pensamiento del "Incorruptible" político francés del siglo XVIII: "Cuando el gobierno viola los derechos del pueblo, la insurrección es para el pueblo el más sagrado e indispensable de los deberes" (Maximilien Robespierre). Dios y la Divina Pastora les bendigan. AMÉN.