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Padre José Palmar: El decreto de Maduro: Trocha para raspar la olla


Enero 29, 2016

El decreto de Maduro
Trocha para raspar la olla

Un régimen sin liderazgo se desmorona, un gobierno sin ideología política se pierde, un Estado sin leyes se quebranta, y un mandatario sin control se desboca. No se le puede dar una pistola a un asesino, porque termina matándote; no se le debe entregar la cartera al ladrón porque te roba; no se le puede conceder la entrada a la casa a un promiscuo porque quebrantaría la pureza de nuestra familia; mucho menos aprobarle un Decreto de emergencia económica a un corrupto en estado de desesperación y huida, porque rasparía las arcas del erario nacional.

El "vericueto" disfrazado de decreto.
Todavía hay incautos e ignorantes que le dan crédito a la comedia temática de la fulana GUERRA ECONÓMICA. Vamos a hablar claro y raspao en torno al tan cacareado «Decreto de emergencia económica» a que a partir de ahora en esta columna de opinión le pondremos el remoquete de "vericueto". Hay que partir de la realidad que en Venezuela tenemos un régimen militarista que trata la administración pública como un vulgar botín de cuatreros. Para estos ladrones de cuello rojo no hay escrúpulos a la hora de saquear una institución pública, para estos desalmados narcotraficantes no hay límites para el dolo, fraude, estafa, malversación, desfalco o desviación de los recursos. Son tan ladrones los funcionarios de Miraflores que entre ellos mismos cuidan sus carteras, celulares u objetos personales como sus relojes de lujo, cadenas de oro y prendas ostentosas.

El "vericueto" –es decir, el chucuto decreto- con unos considerandos de ciencia ficción, a los que no vale la pena ni enumerar, ni reflexionar, posee diez artículos, de los cuales nueve son una "trampa caza bobos". Esta trampería disfrazada de legislación es como las vacas del sur del Lago, ganado vacuno de doble propósito, dan leche y después que pasa el período de lactación se sacrifican para el consumo de su carne. Así mismo el "vericueto" de Maduro, tiene doble propósito, por un lado la leche para su entorno de delincuentes investidos de autoridad, y por el otro lado, tirarle los pellejos al pueblo que sufre la hambruna de un narcorégimen full de "chorocrátas".

Analicemos los artículos "caza bobos". El Articulo No. 01, es como darle un cheque en blanco a un estafador. Eso de disponer "de la atribución para que se adopten las medidas oportunas" sin especificar cuáles serían esas futuras medidas oportunas, y considerando que estamos bajo el yugo de un narcorégimen de ladrones, estafadores y tramposos, es un peligro de alto riesgo para que terminen acabar con el escaso aparato productor y comercial que está a punto de ser liquidado. En este artículo No. 01 se habla de "mitigar los efectos de la inflación inducida, de la especulación, del valor ficticio de la divisa, el sabotaje a los sistemas de distribución de bienes y servicios, así como también contrarrestar las consecuencias de la guerra de los precios petroleros". Eso es muy discutible.

¿Inflación inducida?
Hay que recordarle al boborote de Maduro que desde enero del 2008 cuando se realizó la reconversión monetaria, que da manera mágica se le quitaron tres ceros a la moneda venezolana, se estableció de manera real un vulgar desmonetización del bolívar. Al mejor estilo de la inflación post Revolución Francesa, gobierno establecido en 1789 que necesitaba fondos de manera apremiante, se estableció un papel moneda de curso forzoso, denominado "assignats", dinero obligado que entró en la circulación en cantidades desorbitantes, desbocando los precios hacia arriba llegando a una hiperinflación. Este "assignats" chavista del papel moneda inorgánico y con iconos de la santería cubana desorbitó la economía venezolana.

¿Valor ficticio de la divisa?
Hagamos memoria cambiaria. Recordemos que desde el 5 de febrero de 2003 –pleno apogeo de la era del comandante supremo de la corrupción- se instaura el control de cambio en Venezuela, la tasa fue 1.6 bolívares por dólar, esta medida fue para evitar fuga de capitales. El 9 de febrero de 2004 en el gobierno del "innombrable" se devaluó la moneda por primera vez desde que se instauró el control de cambios y se fija la tasa oficial en 1,92 bolívares por dólar. Luego en el 2005 una nueva devaluación –aceptada como devaluación a regaña dientes- lleva al bolívar a 2,15 por dólar. Cinco años más tarde, el 8 de enero de 2010 tras mantener la tasa de cambio en 2,15 bolívares por dólar se anuncia una nueva devaluación –la tercera por buche- a una tasa de 2,6 bolívares por dólar para sectores considerados prioritarios y a 4,3 bolívares para el resto. Esta medida se toma luego que el país entrara en recesión económica en 2009. A decir verdad, aquí comienzan a presagiarse la era de las "gallinas flacas" para el gobierno que apresura su paso hacia la narcoeconomía. El 9 de junio de 2010: Entra en vigencia el Sistema de Transacciones con Títulos en Moneda Extranjera (Sitme) que fija otra tasa oficial de 5,30 bolívares por dólar para importaciones no prioritarias y que podía ser utilizada, de forma muy limitada, por la población para algunas operaciones. El 30 de diciembre 2010: Venezuela suprime su doble tasa de cambio de 2,6 y 4,3, para unificarla a 4,30 bolívares por dólar. La medida entra en vigencia el 1 de enero de 2011. Así mismo el 8 de febrero de 2013 el gobierno venezolanodevalúa el bolívar 46,5% y la tasa de cambio pasa de 4,30 a 6,30 bolívares por dólar. Además, se elimina el Sitme.

La era SICAD digna de Hollywood.
Después en el 2014 se inicia la era del SICAD sistema cuya finalidad es complementar los trámites que realiza la Comisión de Administración de Divisas (Cadivi) en Venezuela, para la aprobación y entrega de divisas necesarias para el normal funcionamiento de la economía y la importación de bienes fundamentales para la población venezolana. Aquí hay que decir que el SICAD –al mejor estilo de las series cinematográficas de Silvester Stallone- tiene la versión I, II y III, la paridera de los controles cambiario es indetenible y Venezuela aparece con 3 tasas de cambio tras adhesión de Sicad, el país forzadamente tienen que convivir con tres precios para el dólar a través de Cencoex, Sicad y Sicad 2. Sin embargo, los SICAD son como dice el diputado de Héctor Rodríguez en relación a la disminución del oficialismo, que acepta que el chavismo en Venezuela es una mayoría simbólica- así es el SICAD, es simplemente un espejismo bursátil, no existe. Que nos queda, recurrir a la cuarta tasa cambiaria, el dólar paralelo, que es el que circula en el mercado cambiario pero que no entra en el circuito oficial.

La culpa no es de DÓLAR TODAY.
El precio en subida del dólar paralelo no es culpa ni de "Dólar Today" ni de las casas de cambio. Es una cifra que varía de acuerdo con lo que estén dispuestos a pagar los tenedores de bolívares, quienes quieren proteger su patrimonio y consolidar sus negocios invirtiendo en moneda extranjera. No hay un mercado de divisas disponible y moralmente claro. Estamos hacia una entropía económica que está aniquilando las nobles iniciativas comerciales en el país. Parece que Nicolás Maduro y el equipo de torpes que conforman el tren económico no saben cómo es la dinámica del precio del dólar paralelo.

Es de elemental regla de la oferta de compra y venta. Que el dólar paralelo suba como el incienso es evidente. Ante un bolívar súperdevaluado, sin respaldo en reservas internacionales, con un papel moneda inorgánico en su valor, expuesto a la depreciación por la hiperinflación, con billetes cuya denominación es exigua ante los costos de los productos en el mercado –por ejemplo, para pagar un almuerzo en algún restaurant o adquirir algunos productos en una tienda, hay que llevarse un maletín de cobres- por esto y muchas cosas más, la gente anda enloquecida buscando divisas extranjeras.

El bolívar solo sirve para jugar monopolio.
El venezolano tiene unos billetes en bolívares que a la hora de la verdad son como los billetes del juego de monopolio, sólo sirven para llenar las carteras pero no para llenar las neveras. El narcorégimen se niega a ajustar la economía, quiere negar el déficit y la quiebra de PDVSA, un BCV que ya partió la torta del primer año sin dar cifras económicas al país, sin contraprestación de bienes y servicios, con un precio del crudo por debajo de los costos operativos, es de lógica pura y elemental que el valor del bolivita se pulveriza y los tenedores de capital –así sean los más exiguos inversionistas- están dispuesto a pagar lo que sea por una moneda consolidada y en auge con la cual puedan proteger el valor de su dinero.

Aún nos faltan por discurrir ocho artículos "caza bobos" del "vericueto" disfrazado de decreto. Será hasta la próxima entrega. Por ahora en este ambiente telúrico donde la política, la economía y la cuestión social se entremezclan entre la mediocridad de unos inservibles funcionarios públicos y una sociedad venezolana víctima de las más terrible tragedia humana, solo nos resta decir en Venezuela como enseñara el poeta francés Jacques Prévert en sus exitosas comedias cinematográficas: "El ministerio de economía debería llamarse ministerio de la miseria, ya que al ministerio de la guerra no se le llama nunca ministerio de la paz". Dios les bendiga y la Virgen de Coromoto les proteja siempre. Amén.


Padre José Palmar