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Orlando Ochoa: Venezuela tiene una economía en caída, cuyas estimaciones van desde -7% a -11% para el 2016


Julio 04, 2016

Enrique Meléndez / especial Noticiero Digital / 22 jun 2016.- El economista Orlando Ochoa señala que los precios en Venezuela han venido subiendo en cifras cercanas al 20% mensual, lo que hace que la economía vaya en caída.

"Es una tragedia social, empeorada con frialdad por una cúpula radical de izquierda que no desea ni rectificar a fondo ni parece querer entregar el poder vía el referéndum revocatorio", dice Ochoa

Se ha dicho que el plan económico que propuso Unasur para Venezuela es el mismo que usted y Francisco Rodríguez presentaron en Nueva York, durante la gira que hizo el gobernador Henri Falcón. ¿Nos pudiera ilustrar esta situación?

-No, eso no es verdad, y aprovecho para aclararlo. Francisco Rodríguez salió del Bank of American recientemente y fue contratado por Unasur para preparar una propuesta económica al Gobierno de Maduro, luego él fue invitado por Henry Falcón como fui invitado yo y como fue invitado otro dirigente de partido de la MUD que al final no pudo venir para asistir al evento del Consejo de las Américas en Nueva York.

-En segundo lugar, en el evento no hicimos ninguno de los dos una propuesta de un plan económico, ni en común, ni individualmente; pues luego de que Henry Falcón hablara y se refiriera a la situación política de Venezuela hubo un panel con dos economistas: Francisco Rodríguez y yo que dimos opiniones sobre como pensamos cada uno que se podía manejar el tema económico, en la eventualidad de que en Venezuela se haga un referéndum revocatorio o que Maduro renuncie forzado por la situación caótica del país y posteriormente incluso luego de una nueva elección presidencial se convoque a un gobierno de unidad nacional. Un plan económico es algo de gran detalle y complejidad. Hablamos de grandes lineamientos que se pueden considerar, para sacar a Venezuela de la muy grave situación económica y social actual.

Cada quien habló sobre sus ideas a ese respecto. De manera que aclaro que no trabajo ni he trabajado para Unasur, ni fuimos a presentar un plan económico. Fuimos a reflexionar en un ambiente que invita a dirigentes políticos, funcionarios públicos y economistas de América Latina a hablar sobre la región; y nosotros fuimos a hablar sobre Venezuela y sus dificultades para salir de la trágica situación en que se encuentra.

¿Cuáles son los elementos de esas ideas que usted maneja?

-Ahora, creo que por algunas de las discusiones públicas que han habido entre algunos economistas se evidencia que hay diferencias en las concepciones de cómo debería llevarse a cabo un plan para estabilizar la economía venezolana; y aprovecho tu pregunta para expresar algunas de mis ideas sobre este tema.

-En primer lugar, en lo que yo creo que casi todos los economistas estamos de acuerdo es sobre el origen del problema económico: Venezuela enfrenta serios desbalances macroeconómicos causados por los dos últimos gobiernos, Hugo Chávez y Nicolás Maduro; no hay tal cosa como una guerra económica ni un Gobierno que manejaba bien la economía y ahora es víctima de ataques de la derecha. Eso es un cuento de raíces ideológicas en la izquierda marxista del siglo XX, cuyo guión simplista y falso se puede ver en Venezolana de Televisión.

-Dentro de la causa de los desbalances macroeconómicos, hay serios problemas fiscales, monetarios, cambiarios y en sectores productivos, privados y estatizados, que nos han llevado a entrar en dinámica hiperinflacionaria. Estos problemas se agravaron a partir del año 2012, es decir, cuando Hugo Chávez estaba en campaña para un nuevo mandato y el precio del barril de petróleo promedió 104 dólares el barril. Ahí comenzó la peor parte del problema económico y por ello, no hay alza del precio del petróleo que por sí sola hoy detenga el desastre económico actual.

-No se trata de una crisis económica causada sólo por la caída del precio del petróleo, como intenta explicar el gobierno de Nicolás Maduro. Se trata de una crisis económica estructural, porque hay problemas fiscales persistentes, que afectan el desempeño de los servicios públicos, hay problemas monetarios; dado que el BCV fue puesto por su directiva a financiar el déficit del sector público y, por lo tanto, a alimentar una inflación, que ya está en proceso de hiperinflación; inflación de cientos por ciento, estimada entre abril del año pasado y abril de este año en 400%; sin incluir en los cálculos los precios referenciales del mercado negro o de bachaqueros. Hay problemas en sectores productivos privados y públicos sometidos a los controles y componente ideológico del Primer Plan Socialista.

Prácticamente, desmantelaron varios sectores productivos en la última década, guiados por el resentimiento y la ideología marxista adversa a un sector privado fuerte. Ahora tratan de reparar apurados los grandes daños causados.

-Se trata además de un país que presenta severas distorsiones en el mercado cambiario, que afectan los precios relativos dentro de la economía y respecto a los socios comerciales; y junto a esas distorsiones de precios hay un agudo desabastecimiento de alimentos, medicinas, insumos, repuestos, equipos: todos los bienes de la vida moderna, que afectan al consumidor y a la producción; y Venezuela tiene una economía en caída, cuyas estimaciones van desde -7% a -11% para el 2016; luego de tener una fuerte caída el año pasado, que las cifras del BCV, manipuladas por su Directorio, no reflejan bien. No hay ningún país en el mundo con un desastre social y económico como el causado por Maduro y su proyecto político enmarcado en el chavismo.

-¿Cómo se enfrenta una situación de esta naturaleza; donde apenas he mencionado algunos aspectos? Pero, repito, decía que hay elementos comunes: todos los economistas estamos de acuerdo en el diagnostico de los problemas fiscales, monetarios, cambiarios, que llevan a la caída de la producción, del salario real, desempleo y a un empobrecimiento generalizado de la población. Necesitamos un plan de estabilización de corto plazo y una estrategia de desarrollo de largo plazo.

-Para enfrentar el desbalance de las cuentas externas, poner en funcionamiento un nuevo mercado cambiario con flotación y libre convertibilidad, estimular nueva inversión, suplir la economía, elevar la producción petrolera, hace falta financiamiento externo en montos grandes en los primeros años. Algunos colegas plantean que hay que ir a pedirlo a través de un programa de facilidad extendida del Fondo Monetario Internacional, de unos 60 mil millones de dólares por unos cuatro años; ello implica un plan de ajuste completo coordinado con un FMI que, ciertamente, ha cambiado en el siglo XXI; pero que, por supuesto, tiene una condicionalidad impuesta, y a mayores fondos prestados mayor es la condicionalidad. También proponen imponer una reestructuración de la deuda de PDVSA y de la República.

-Mi posición la resumo en un plan que coordine la política económica y petrolera venezolana, a los fines de buscar reordenar el financiamiento del sector petrolero y del plan económico, junto con la recuperación del sector privado; PDVSA y sus alianzas con socios internacionales en las Empresas Mixtas juega un papel clave, por lo cual yo no impondría una reestructuración de su deuda, de unos 31 mil millones de dólares en bonos, para luego buscar financiamiento internacional para un plan de nuevas inversiones petroleras de, al menos, unos 100 mil millones de dólares en 5 años.

Es incoherente hacer eso y daña la reputación comercial para el rápido desarrollo de las más grandes reservas petroleras del mundo. Al petróleo le quedan unas décadas, antes de que sea reemplazado por fuentes energéticas que no contribuyan al calentamiento global. Este plan conjunto, luego de acuerdos financieros de apoyo, debe ir a los mercados voluntarios y a los multilaterales, para complementar la estrategia, la cual incluye un fuerte fuente de financiamiento al sector petrolero; que es el sector clave de la economía, pues produce 94% de la divisas.

-Para comprometernos a reordenar finanzas, economía y capacidad de pago, debemos levantar el sector petrolero y fortalecer el flujo de divisas. Naturalmente, son temas que requieren trabajo en muchos detalles y coordinación entre un plan económico y uno petrolero.

Usted ha dicho que el país pudiera en su lugar acudir a China, además de otras instancias financieras. ¿Qué diferencia tiene esta política con de la de Maduro?

-No se trata de en lugar de algo acudir a China, sino que sí ya tenemos una relación petrolera, comercial, financiera con ese país, es lógico que sea parte importante de un plan de rectificación económica y petrolera. Se trata de la segunda economía del mundo con una de las tasas de crecimiento más alta y que consume importantes cantidades de petróleo venezolano.

-Un plan de cambios económicos, petroleros y financieros coordinados, es exigente y complejo. No podemos tratar todos sus detalles, pero creo que es el mejor camino para Venezuela, una vez que tengamos una solución política a la crisis actual. El gobierno de Maduro se inclinó a la izquierda radical, tanto en su rechazo a la alterabilidad en el poder y en cumplir con reglas de la democracia, como en su preferencia por asignación socialista vía burocracia y comunas, en los bienes clave, como los alimentos e insumos industriales. La corrupción chavista es inmensa. Todo el planeta usa los mecanismos de mercado, incluyendo China y Rusia. Sólo Corea del Norte y Cuba, que está cambiando, tienen otros mecanismos por razones ideológicas. La rectificación es necesaria y urgente. Creo que debemos evitar los dogmatismos de extrema izquierda y de extrema derecha.

-El financiamiento externo es clave para un plan coherente que apunte a bajar la inflación, que ya está en el orden del 20% mensual, la más alta del planeta, y para establecer un nuevo mercado cambiario, que en este momento está seco de bolívares, con severas limitaciones de entrega de divisas, mejor dicho, no está funcionando; requiere, además de un conjunto de medidas fiscales, monetarias, cambiarias, incentivos a la producción privada, un reordenamiento del sector público, un plan social de apoyo a la población, que en estos momentos no le alcanzan los ingresos para vivir; se requiere, decía, financiamiento externo, para poder cubrir las necesidades de importación y obligaciones financieras y comerciales. China, EEUU, la Unión Europea, otros socios petroleros, pueden apoyar un plan sensato de recuperación de Venezuela, luego de salir de la crisis política.

-Es decir, hablamos de dos o tres años de grandes cambios. Venezuela tiene opciones dentro del sector petrolero, donde hay una gama de empresas mixtas que están trancadas en sus ambiciosos proyectos de desarrollo; por problemas, tanto dentro del sector, como en el mercado cambiario. Pdvsa presenta hoy severas dificultades para, incluso, poder mantener la producción de crudo y refinarlo; además, y de hecho, en medio de una caída sustancial de la producción en los últimos años, consecuencia de problemas operativos y financieros, vinculados también a las distorsiones del mercado cambiario y a la falta de divisas a la que su accionista la ha sometido.

-Yo creo que reordenando la política petrolera, y si, aprovechando la relación financiera con China y los demás socios en grandes proyectos petroleros, empresas de varias naciones, que existen ya y están funcionando con grandes dificultades desde hace unos diez años, se constituye la base de un plan de recuperación del sector petrolero; pero no para los fines que el gobierno Maduro persigue, con revolución socialista, mercados disfuncionales e hiperinflación. Los proyectos económicos chavistas no funcionan, no hay motores en marcha y, además, obras tardías realizadas con gran sobreprecio. El gran desperdicio de recursos propios y recibidos del exterior fue consecuencia de la ideología radical, el gasto público de inspiración electoral-populista y otros objetivos internacionales, por los cuales se comprometieron miles de millones dólares, sin haber hecho esfuerzo sincero para expandir la producción nacional, incluyendo la petrolera.

-Creo que con un buen plan petrolero, económico y financiero, los multilaterales pueden ofrecer asistencia técnica y completar el financiamiento, con montos mucho menores a los mencionados y con mucho menos condicionalidad; al estilo de Ecuador bajo Correa, en forma pragmática, sin complejos ideológicos. De modo que Venezuela puede hacer una secuencia sensata en financiamiento: petróleo, mercados financieros y multilaterales. Esto requiere, por supuesto, cambios coordinados, con apoyo político bajo un nuevo gobierno. Es imposible lograrlo con una cúpula apegada a la "guerra económica" como excusa, lo cual no es otra cosa sino la concepción de lucha de clases, bajo la cual las revoluciones socialistas despachan la democracia y la economía de mercado.

Los multilaterales, además del FMI, según usted refiere, serían el Banco Mundial, el Banco Interamericano. ¿Es así?

-Sí, también la CAF y una lista de entes bilaterales con varios países que pueden ayudar a financiar la reorganización del flujo comercial con Venezuela y la reconstrucción de su aparato productivo, diezmado por el socialismo chavista. Hay muy variados mecanismos de financiamiento que pueden utilizarse dentro de una economía que esté en vías de estabilizarse y en un despegue económico, sentando las bases de crecimiento económico duradero; y, por lo tanto, requiere importar bienes de consumo, insumos, repuestos y bienes de capital, para poder reactivar su aparato productivo.

¿Qué piensa usted de la versión oficialista que dice que los problemas económicos son causados por la guerra económica?

-No, no creo que exista algo como la guerra económica, como dije antes. La guerra económica es el argumento propagandístico, que usa el ala radical de izquierda del chavismo, originado en aquel viejo concepto marxista de la lucha de clases, de esencia muy violento, por cierto, como se pudo observar en la práctica durante el siglo XX: la oligarquía, dicen ellos, se enfrenta a un gobierno, que es del pueblo, aunque Maduro esté empobreciendo a Venezuela como nunca nadie lo había hecho, y en ese presunto combate de clases, la guerra económica es sólo propaganda burda de inspiración marxista, como fue conocida antes de la caída del Muro de Berlín.

Se dice que el dólar flotante oficial o Dicom se va a estabilizar en 600 bolívares; el viernes pasado cerró en Bs. 603. ¿Cree usted esta versión y cree que el Ejecutivo tiene recursos para lograr mantener el Dicom a ese nivel?

-El gobierno está dejando desplazar la tasa Dicom, la cual no debe estar entregando más de dos o tres millones de dólares diarios; muy poco. Se trata de una decisión administrativa de dejarlo deslizar, así como antes lo mantuvieron fijo; aunque dijeron que iba a ser un mercado flexible, ahora lo deslizan por decisión administrativa. No es una tasa flotante. No tiene un volumen importante. Lo que ellos están intentando hacer es desplazar la tasa Dicom y restringir la liquidez monetaria en bolívares; esto último sucede vía la caída del gasto público, los préstamos de la banca y los salarios, que están cayendo abruptamente en términos reales, es decir, ajustados por la inflación mensual que está en el orden de casi 20% mensual.

Las empresas están comprando menos volúmenes de insumos y las familias están comprando menos cantidades de alimentos y otros bienes, porque su ingreso no les alcanza; y ambos, familias y empresas, están pasando por las peores dificultades que hayan enfrentado en más de un siglo.

-Eso constituye una forma de secar la economía de bolívares, para que no se compren dólares. Entonces, el paralelo se ha mantenido, alrededor de 1 mil o 1 mil 100 bolívares por dólar; mientras ellos dejan deslizar el Dicom con mínima oferta de divisas. Para el chavismo: Merentes, Marco Torres y el vicepresidente Istúriz esto es un proceso de convergencia económica; pero no es una unificación cambiaria en medio de un ajuste, con suministro de divisas y recuperación de la producción, pues en realidad están frenando la economía a un altísimo costo social, y se está importando mucho menos; mientras el gobierno ahorra recursos para servir la deuda de finales de año, en especial, los pagos de deuda de Pdvsa.

-Aquí no hay un ajuste; porque no hay financiamiento externo, ni hay un proceso de normalización de la actividad económica y del mercado cambiario. Además, la producción sigue decreciendo, y el consumo cae porque la gente no puede comprar. Esto es un sacrificio social gigante que hace el chavismo, para ponerle un freno parcial, de muy baja calidad, a la dinámica de hiperinflación. La realidad es que los precios han seguido subiendo en cifras cercanas al 20% mensual. Es una tragedia social, empeorada con frialdad por una cúpula radical de izquierda que no desea ni rectificar a fondo ni parece querer entregar el poder vía el referéndum revocatorio.
-Por lo tanto, me parece que llevar a cabo este deslizamiento del Dicom, junto con un freno del gasto interno real, para que el paralelo no suba, no es un plan de ajuste ni mucho menos, sino un enorme sacrificio nacional, que tiene sus límites, y en el segundo semestre de 2016, cuando comiencen a desembolsar más bolívares, y se vean forzados a ajustar salarios mínimos, la liquidez monetaria volverá a elevarse, y la presión sobre el mercado paralelo reaparecerá.

El Gobierno no ha querido trabajar para sentar las bases para un ajuste sostenible, bajar la inflación y hacer funcionar el mercado cambiario. Esto no está ocurriendo.

El vicepresidente Istúriz ha responsabilizado a Dólar Today del aumento del dólar negro. ¿Qué cree usted?

-Dólar Today es una medición del mercado negro, que no podemos calificar con certeza de mala o buena, es lo que hay en forma no oficial. Lo cierto es que cuando el gobierno secó de bolívares a la economía, la tasa del Dólar Today se frenó, y cuando abundan los bolívares y faltan divisas para ofrecer, se eleva. De manera que, aunque sea una medición no oficial, está reflejando lo que la lógica económica esperaría. Por supuesto, lo más recomendable sería un mercado cambiario legal; pero el gobierno le tiene miedo a la flotación y tiene una economía con grandes desajustes, un gigantesco déficit de divisas y una población que padece hambre y falta de tratamientos médicos. Todo en nombre de la Revolución Chavista.

¿Usted está asesorando al gobernador Falcón? ¿Por qué?

-Estoy asesorando al gobernador Falcón y también a otros dirigentes de los partidos de la MUD; asisto a invitaciones a hablar de estos temas en las directivas de los partidos. Debemos discutir y buscar consensos en cómo enfrentar la peor crisis económica en la historia de Venezuela. El gobernador Falcón trabaja con los demás dirigentes de la MUD, con su perspectiva de buscar, luego del Referéndum Revocatorio, un gobierno de unidad nacional, que pueda llevar a unir esfuerzos entre los sectores sensatos del país. Quizás bajo la presión del desastre social en marcha y las gestiones internacionales, esa sea una vía posible.

-Me preocupa que radicales del chavismo y de la oposición estén en contra de variados esfuerzos para salir de la grave situación de Venezuela. Dentro de la oposición hay distintas aproximaciones para buscar una solución política. Cualquiera que funcione, pasando por el Referéndum Revocatorio como vía constitucional, incluyendo una posible concertación entre sectores sensatos del país, sin radicalismo ni violencia, es importante de considerar. La realidad es que sin un cambio político no se puede atender el tema económico ni detener el sufrimiento en Venezuela. Debemos pensar ya en cómo podremos estabilizar en corto tiempo una economía con graves desbalances y detener la catástrofe social que está en marcha. El petróleo juega un papel central.

-En esto quisiera enfatizar algo: en la crisis venezolana, económica y política, el orden de los factores sí altera el producto. Buscar primero un cambio económico con Maduro y la ideología del chavismo luce insuficiente, por no decir imposible, sin un cambio político. La oposición está promoviendo la búsqueda de un cambio político primero, por cualquiera de las vías posibles dentro de la Constitución, para luego buscar un cambio económico exitoso.

Fuente: Noticiero Digital