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Oportunidades perdidas


Octubre 23, 2014

Tenemos 50 años con la falsa idea de que somos un país rico. Nos hemos conformado con vender petróleo e importar todo lo que necesitamos.

Es imperdonable que este país haya tirado a la basura tantas oportunidades. Si hubiéramos invertido, en lugar de gastado, la inmensa riqueza petrolera, tendríamos una economía productiva y diversificada que brindara progreso y bienestar a todos.

Tenemos 50 años con la falsa idea de que somos un país rico. Nos hemos conformado con vender petróleo e importar todo lo que necesitamos. Ese modelo "funciona" si los precios del petróleo suben (CAP I, LHC, Chávez), pero cuando se estabilizan o empiezan a bajar terminan dejando al país arruinado (final de LHC, Caldera, Maduro).
No somos un país rico pero tenemos todo para serlo, para eso tenemos que invertir la riqueza petrolera en lugar de gastarla.

Podríamos ser una potencia petrolera, pero también en la producción de derivados. Desarrollando una industria petroquímica fuerte crearíamos empleos, le daríamos valor agregado y en lugar de exportar petróleo podríamos exportar productos acabados: querosén, lubricantes, aceites para maquinarias, fármacos, plásticos, pinturas, barnices, disolventes, fertilizantes e insecticidas, detergentes, cauchos, poliéster, asfalto y un largo etcétera.

Tenemos todo para ser una potencia en hierro y aluminio. Cuando Sidor estuvo en manos privadas llegamos a producir cuatro millones y medio de toneladas de acero. Hoy en manos del Gobierno no produce ni un millón.
Venezuela puede convertirse en una potencia turística. Frente a nosotros hay una pequeña isla, Aruba, que tiene dos playitas y ha desarrollado una industria turística que le ha dado buenos ingresos a todas las familias.

Ampliando la frontera agrícola, entregando la propiedad de las tierras que están en manos del Estado a productores que las pongan a producir y creando un entorno económico que garantice el derecho de propiedad, Venezuela puede pasar a autoabastecerse y a exportar en gran cantidad.

Con la ubicación geográfica que tiene Venezuela, al norte de Suramérica, con acceso al mar Caribe, al océano Atlántico y al Pacífico, somos un país atractivo para la inversión.

La pobreza en Venezuela es imperdonable. Son 50 años de un modelo económico rentista que ha fracasado una y otra vez. Es urgente sustituirlo por un modelo que aproveche el enorme potencial que tenemos, invierta la riqueza petrolera y traiga progreso a los 30 millones de venezolanos.

Pedro Pablo Fernández

@pedropabloFR
peruchofernandez@gmail.com