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Obama y Maduro: Cima y Sima


Abril 20, 2015

Las circunstancias se me impusieron y hube de tener de huéspedes virtuales a los señores que discurrieron en la VII Cumbre de las Américas. Ocurrió allí lo que todos esperaban, las estrellas fueron Obama y Castro. El diálogo entre estos dos países alcanza su significación, más allá del apretón de manos de sus líderes, en la trascendencia que alcanza el encuentro, pues, constituye un salto cualitativo en el desarrollo político del hemisferio y creo que, incluso, de la humanidad, como trataremos de demostrar, lo cual tendrá severas limitaciones, que usted, caro lector, puede contribuir a superar.

Empecemos inevitablemente por observar, sin orden jerárquico alguno, que las democracias tienen severas limitaciones en la economía, en la política, en el universo religioso, en la ética, siendo ésta el problema central, el núcleo de todos los problemas y no la pseudo ética que para negarla se invoca la moral y la cultura nacionales. En efecto, si las decisiones que el poder toma estuviesen orientadas por la ética y ésta con fundamentación científica, las relaciones hombre-naturaleza tendrían dimensiones y efectos contrarios a los presentes, la contaminación, el efecto invernadero, cambio climático…, las relaciones hombre a hombre también serían distintas, en donde si bien se resguarde la igualdad humana, las relaciones equilibradas de la sociedad en su conjunto, pero que entre los derechos humanos se reconozca que cada uno es un ser diferente, que tiene derechos personales inalienables, y que esa cualidad del hombre tiene que ser aplicada en la política, igualmente y, vuelvo a la síntesis, si eso ocurre, las relaciones hombre-naturaleza-sociedad serian armónicas. De esto estamos muy lejos, pero se estudia, se debate, se dialoga para buscar los mejores caminos en esa dirección. La metáfora de Machado, se hace camino al andar, deja paso a saber hacia dónde se va y conocer cuál es el camino o vías para mejor llegar hacia donde se define ir. Y ese camino, si bien reconoce la heterogeneidad cultural, etc.… tiene inexorablemente una meta única: la libertad del Hombre. Y ésta, libertad, no es relativa, es un valor único para toda la humanidad. Y obvio, como señala Marienbad Belugheilig con propiedad, la entrada a la libertad es la justicia y su casa, la paz.

Esta verdad no puede negar esta otra, la cualidad histórica de la democracia. Si a esta la limpiamos del valor mítico, místico y aun mágico que el Poder la ha dado, que hace del ser de la democracia un dios perfecto, ahistórico, incluso inhumano, de modo que la democracia como abstracción es buena y los malos somos cada uno, cada sociedad, etc. y, en trágica consecuencia se puede acabar con la libertad, en nombre de la democracia, y emplear la muerte para salvarla, si se superara esta contradicción, la deificación de la democracia, se podrá superar sus límites. Esto dicho, sea esta la afirmación fundamental: la democracia histórica, la que se ha desarrollado por la burguesía y su creación económica, el capitalismo, ha hecho posible que hoy nos replanteemos la historia, no solo la historia de cada país, situación y su cultural, sino la historia de cada uno y la historia como devenir de todos. No existe el fin de la historia, como pensaba un filósofo en Yamaha sino que la historia como la del hombre se empieza cada día todos los días ad infinitum tras la concreción de la libertad, que igualmente crece cada día en cualidad.


El socialismo y su utopía (la Barataria de Cervantes y la Isla de Thomas Moro) el comunismo, emerge de las entrañas del capitalismo naciente, de la democracia creada por la burguesía, distinta a la concepción griega, aquella es más amplia y da a la acción política orientación ética con el aporte de sus valores, la equidad, la justicia, libertad, la fraternidad, valores políticos que hizo históricos la revolución francesa, de los avances de la teoría económica inglesa y de la filosofía alemana. Tres oraciones definen ese ideario, 1) un ser humano plenamente humano es aquel que esté libre de toda forma de alienación (política, económica, religiosas...) 2) a cada quien según sus capacidad y según sus necesidades y 3) la disolución del estado. El fracaso de ese sueño, de ese delirio justo, ha sido evidente y lo ha sido, no porque al teoría fuese por definición absurda, sino porque ninguna de las revoluciones hechas con la idea de establecer el socialismo ha sabido manejar los problemas del consciencia, valga decir, la libertad, en su amplio sentido, religiosa, política, económica, cultural ni ha sabido reconocer la filosofía y la ciencia como medios y garantes del devenir sin límites del hombre, de modo que el tal socialismo (vía), purgatorio, y el comunismo (meta) este constituía el paraíso celestial trasladado a la tierra, pero como siempre, perdonemos al hombre porque, a fin de cuentas, todo paraíso tiene su Eva. Pues bien, lo sabemos bien, ese tal socialismo ha intentado sustituir los valores que sustentan la historia de la humanidad, llenándolos de contenidos ahistórico, inadmisibles por su unidimensionalidad, convirtiéndose en una religión atea, donde la Iglesia es el partido; sus dogmas las decisiones de sus hegemonías, y su papa el sectario general. La justicia se sustituye por la justicia revolucionara, la democracia por la democracia proletaria, la razón critica por el dogma, digo mejor por sofismas. Todas estas imbecilidades cavaron la tumba del socialismo real (Petkoff es el venezolano que mejor ha analizado este problema) en cambio en las sociedades abiertas, las limitaciones de la democracia, así sin adjetivos, lejos de enterrarla, dado los desarrollos de la consciencia crítica, le han permitido hacerla crecer y seguir alcanzado triunfos y, tal como se anotó, busca hacer de la política y de la acción humana en general, la objetivación de la ética. La ética debe normar la política y hacerla parte de ella, superando a la concepción aristotélica, para la cual la ética es parte de la política.

De capital importancia es precisar que entre la democracia y la libre empresa, al modo capitalista, no existe una correspondencia de siameses, no es reciproca esa relación. Los hechos prueban que ha habido dictaduras con excelentes logros en la economía, el desarrollo, en el caso venezolano Pérez Jiménez es una evidencia, con observaciones sospechosas se afirma que Pinochet ayudó el desarrollo económico de Chile, y China vive un exuberante desarrollo y qué mejor dictadura que esa, pero lo que sí se puede establecer sin riesgo, es que en aquellos países donde se ha desarrollado la consciencia critica, (cultura, arte, ciencia, opinión pública) en términos históricos, la práctica de la democracia se amplia, crece más, y la empresa privada se ha visto en la necesidad de asumir, lo que hoy se denomina, responsabilidad social, lo cual ha dado lugar a la complementariedad. Se ha logrado limar las garras al Poder y se ha logrado limitar la avaricia al capital. Este hecho es ejemplo de cómo la ética va ayudando a perfeccionar la democracia y la economía.

Esas notas son inevitables para acercarme más a la situación de Panamá. Allí se enfrentaron dos pasturas, una, que a nombre de la justicia, se monta en la muy antigua y manida tesis que los científicos sociales denominan teoría de la conspiración, ejercicio de lenguaje que culpa de los errores propios, de fracasos propios, al otro. Esta a su vez se organiza en una falacia ad hominem: el otro tiene lo que es mío (nunca lo tuvo) y que deseo reconquistar no para superar la situación sino para ser como el despojado y, lo más grave, su aspecto moral relativista, la justicia, la equidad, es falsedad que tiene que ser sustituida por la justicia, la moral nuevas, revolucionarias. Y amplían la falacia al establecer que la verdad del discurso depende de la verdad de quien la expresa. Así entonces, para ejemplificar, todas las tragedias, desgracias, hambres, miserias, atraso científico tecnológico, la violencia, etc., se debe a los crímenes del imperio o de la iglesia y nada de lo que pueda decir el papa o el presidente de Estados Unidos es creíble o que para no dudar de ellos tiene que pagar los daños y crímenes cometidos y, si hay benevolencia, tiene que pedir perdón y de rodillas… y por si fuese poco, transmitir, regalar lo que poseen al desposeído. Ejemplifico. Estados Unidos (Francia, Japón, Alemania… pero prefieren ser prudentes con estos, por si acaso) tiene que pasar sus desarrollos tecnológicos, científicos, a estos países en situación de debilidad, porque la ciencia es un derecho humano y por tanto es de todos y gratuita para todos. La historia, para estos ideólogos de la conspiración, es un conjunto de datos para cobrar por ellos, para culpar y sobre todo, para justificar sus fracasos, sus aberraciones. Para justificarse en su miseria y la miseria. Correa, Evo, Maduro, la señora de argentina, y el señor Ortega son la expresión de esa perversión en nombre de la justicia, práctica de ineticidad en nombre de la moral. Se comportan como la señora paranoica que denunciaba ante las policías a su marido por mal trato, golpearla, pero se desnudaba en poses voluptuosas para ser poseída. ¡Cosas del sadomasoquismo! ¡Se encabronan!

El opuesto, su antónimo, fue el discurso de Obama. La historia del futuro no es el universo de hechos y datos del ayer, están allí, forman parte de la vida en hacerse historia, pero ese reconocimiento no implica masoquismo, tampoco la postura religiosa del mea culpa y el arrepentimiento, sino ejemplos de aquello que tiene que evitarse, aprender de las raíces que sustentan tales hechos, determinar sus causas, y asumir todo cuanto bueno se ha hecho por haber contribuido al desarrollo y crecimiento humanos para profundizar y mejorar el devenir. Para mejor ver esta nueva visión de la historia, debe leerse con ojo crítico el discurso a la Nación leído por Obama este año y sus palabras ajustadas al tiempo dispuesto en las reglas del juego de la Conferencia de Panamá. Me permito hacer la síntesis. En el discurso a la Nación, Obama formula un proceso de crecimiento cualitativo a partir de la clase media teniendo como sus "armas" fundamentales y como meta, a la vez, el desarrollo científico y tecnológico, la creación, como los pilares para garantizar a Estados Unidos la posición de vanguardia en el mundo de hoy y que evidencia cuanto ha de venir.

Saltará aquí un Correa, o cualquier ser de esos, y un fanático de esto criollos que para no dialogar, me dirán, Américo te vendiste al imperialismo. Estas al servicio de la CIA. No recibir este tipo de respuesta me haría sospecho de fundamentalismo, de chavismo o cosas de esas. Pero este ha sido mi discurso de casi toda la vida, incluida mi época de seminarista y mis trabajos de ética, de filosofía, científicos, etc. Allí donde he estado he afirmado y reafirmo, repitiendo a Cristo, que solo conocer la verdad hace posible ser libre al hombre, la cuestión es darle vida a la verdad. Y este reconocimiento de principios impone, desde luego, reconocer al mundo tal como está. Fundamentalismo islámico, fundamentalismo chavista, el democratismo fundamentalista, guerras, imperios, todos sin dejar uno fuera, están y son mayoría en el mundo, pero la única manera de ganar este combate es la razón ética en la palabra abierta.

En este camino, es imprescindible reconocer el encuentro de Raúl-Obama. Utilizaron e inutilizarán el diálogo para no sólo superar diferencias, abrir mercados, garantizar una isla para juegos de Eros y aventuras dionisiacas, eso es verdad que verdad es, sino mucho más importante, el reconocimiento de que derrotar el fundamentalismo es parte de la vida nueva, mejor dicho, de la Vida y ésta no existe sin libertad y ello pasa por hacer de la libertad meta de la política y de cada acción humana una acción ética.

Américo Gollo Chávez