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Nuevo programa económico


Diciembre 25, 2015

Los resultados de las elecciones parlamentarias son una gran oportunidad para reorientar un nuevo programa económico. Se trataría de un viraje en relación a la situación actual.

Acá debo recordar que desde hace años, numerosos economistas hemos propuesto los rasgos de ese viraje. La Academia de Ciencias Económicas del Estado Zulia lo ha hecho desde su fundación en 2007, al menos en cuatro documentos, el último en octubre de 2015, firmado por casi todos los miembros encabezados por su Presidente, el Dr. Neuro Villalobos. También los economistas de mayor prestigio en el país, miembros de la Academia Nacional.

Resumiré acá algunas de dichas propuestas estrictamente en el campo económico. Las hay también de carácter institucional, pues la economía funciona dentro de un entorno de legislación, ambiente social, laboral, empresarial, político, todo ello de importancia. Se trata de todo un programa que haga atractiva la inversión en agricultura, industria, comercio, turismo y otras actividades que generen empleo y producción. Hay que modificar la ley del BCV que desde la propia reforma en 2005, fuera criticada por nosotros.

Hay que hacer profundas modificaciones en PDVSA, respetando su orientación hacia lo productivo, incrementando su producción en cuatro o cinco años a niveles del doble de lo actual. Hay que renegociar el pago de la deuda externa que hoy alcanza a montos cercanos a los de 16.000 millones de dólares al año monto impagable para la economía venezolana. Hay que eliminar una serie de programas que no se justifican, menos aun en la penuria que atravesamos. En artículos anteriores hemos mencionado que se trata de ventas de petróleo y gasolina a crédito.

Esos subsidios llegaron a ser de 10 millones de $ al día y hoy son cercanos a los 4 millones de $ diarios. Hay que sustituir a médicos y entrenadores extranjeros por profesionales venezolanos, que aún con sueldos mucho mejores que los de hoy serían menos costosos que los que hoy paga Venezuela, cercanos de 6 a 8 mil dólares mensuales por cada profesional. Se hace no al propio trabajador si no al Gobierno extranjero.

Hay pues que estimular a empresarios nacionales y extranjeros. Debe mejorarse sensiblemente el poder adquisitivo de los salarios y estimular que valga la pena trabajar en lugar de dedicarse a hacer colas para revender los productos o a regalar taxis que no se hace en los países más ricos del mundo. Es necesario desmontar el control de cambios que distorsiona tanto la economía y establecer mecanismos de compensación para que el consumidor de alimentos y medicinas no se vea tan afectado. Debería el Presidente Maduro convocar a los mejores profesionales del país. De no hacerlo, y dada la crisis casi terminal que tenemos, obligaría a plantearse a que el parlamento lo hiciera por su cuenta. Ello no sería lo mejor, pues implicaría un divorcio entre el Ejecutivo y el Legislativo. Ojalá la prudencia e inteligencia prevalezca.

Alfredo Rincón