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Noel Álvarez: Punto de Quiebre


Enero 30, 2016

Venezuela está atravesando la época más difícil de su existencia como Estado. Los venezolanos debemos volvernos creativos para poder sobrevivir en un ecosistema totalmente desconocido para nosotros. Las garras de un maléfico animal conocido con el nombre de "hiperinflación", nos están rasguñando las costillas. La realidad es que, si nos pareció malo el año pasado, en este nuevo año desearemos desesperadamente volver a vivir el anterior y todas sus carencias nos parecerán glorias.

Las crisis como la que vivimos, se ensaña fundamentalmente con los más débiles socioeconómicamente, en especial por su desconocimiento de los manejos financieros. No es lo mismo enfrentar una gran nevada con los abrigos adecuados, que hacerlo con una franelita casi a pecho descubierto. En estas situaciones los más aptos sobreviven y hasta se desarrollan, porque saben cómo proteger sus ingresos, invirtiendo en activos o en moneda dura. Los menos informados, al no saber respirar dentro del vendaval, naufragan en la puerta de sus casas viendo como se esfuman sus ingresos, pensiones y rentas, arrastrados por la pérdida de valor de la moneda nacional.

La plaga que nos cayó encima es tan grave, que estamos a las puertas de que la gente se comience a morir de mengua por falta de alimentos o de medicinas, si acaso sobreviven al hampa desbordada. Quitémonos el orgullo de decir que somos un país rico y preparémonos para solicitar asistencia humanitaria a los organismos internacionales, como aquella que se les suministra a los países víctimas de desastres naturales.

Lo más preocupante de esta situación es que, el llamado a buscar salidas a la crisis, actúa como los músicos del Titanic, que seguían tocando sus instrumentos mientras el trasatlántico se estaba hundiendo. Parecen emular al extinto presidente que estimuló y provocó un paro, como el mismo lo reconoció posteriormente. En este momento, debo volver sobre mi punto focal de siempre: la actual crisis más que económica y social, ¡es política! Y por allí debe comenzar la resolución del problema, Ahora bien, hay varias crisis corriendo en paralelo y no sabemos cuál de ellas llegara primero al dique.

Ruego a Dios que nosotros, como sociedad, tengamos la suficiente claridad, inteligencia y astucia para encontrar una salida política, antes que el tsunami social arrase todos los espacios, sin importar quien pertenezca a uno u otro bando. También es posible que en esta oportunidad, no ocurra la tan temida "bajada de los cerros" y, en su lugar, suceda "la subida de las urbanizaciones", solicitando auxilio de medicinas y comida.

Noel Álvarez