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No queremos bombas, queremos comida


Abril 15, 2014

Me sumo a quienes piden en las acciones de protesta pacíficas que en nuestro país se respete la Constitución y para ello es necesario que los poderes públicos dejen de ser instrumentos al servicio del Gobierno, que recuperen su autonomía y de esa forma, cada uno de ellos, cumpla con lo establecido en la Carta Magna. El TSJ, el CNE, la FGR, la DDP, la CGR no deben continuar en manos de militantes del partido oficialista, tomando decisiones impuestas desde una cúpula, pisoteando los derechos de todos los venezolanos.

Es urgente la renovación de casi todos los poderes públicos. Varios rectores del CNE tienen su período vencido, también hay que designar algunos magistrados en el TSJ, la Contralora es interina, la Fiscal y la Defensora del Pueblo se les vence su período a finales del 2014. Si el Gobierno logra colocar allí a sus militantes, se abortará la aspiración de la mayoría: elegir a personas capacitadas, independientes, cuyo compromiso sea con el país y no con una parcialidad política. Si impone su criterio, bloquearía las salidas a la conflictividad que reina en todos los órdenes de nuestra sociedad. Reconocemos que aunque este no es el único problema del país, es de vital importancia resolverlo para crear confianza y fortalecer la institucionalidad.

¿Por qué enfatizamos la necesidad de renovación imparcial de los poderes públicos? Porque a través de ellos se ha venido criminalizando la disidencia política y la protesta constitucional, abogamos por la paz, pero en el entendido que ésta no se decreta sino que se construye con acciones y no bajo amenazas. La gente aspira ser escuchada y a que el Gobierno en vez de estigmatizar y tildar de fascistas a los que piensan distinto y protestan legítimamente, abandone su trasnochada ideología y comience a solucionar los problemas que la aflijen.

La gente grita en las calles: ¡No queremos bombas, queremos comida para alimentar a nuestros hijos! El desabastecimiento es fuerte, las colas se duplican y multiplican hasta niveles nunca antes vistos. Si bien los que vivimos en Caracas sufrimos por la escasez de productos, nada es comparado con el suplicio de la gente de la provincia, que poco le falta para llegar a los niveles el pueblo argentino, quienes hasta hace muy poco hurgaban en las bolsas de basura para tratar de conseguir los alimentos que no había y que tampoco podía pagar por sus altos costos. La escasez de alimentos y la carestía son terribles, condenables diría yo, pero creo que se quedan cortas ante la escasez de voluntad política del Gobierno para escuchar a la gente que cada día se desespera más al ver que los bolsillos se vacían y que es casi imposible conseguir lo que necesitan para subsistir.

Noel Álvarez
Coordinador Nacional de "Gente" Generación Independiente

@alvareznv