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¡No más remiendos!


Agosto 31, 2015

"La agricultura, el comercio y la industria son el origen de la abundancia y prosperidad nacional, y el verdadero y más inagotable manantial de la riqueza." Simón Bolívar

El desarrollo tecnológico se ha constituido en un insustituible motor del desarrollo de los pueblos, su aliado y complemento. No sólo ha incidido en el bienestar material de la humanidad, sino que ha permitido extender su espiritualidad a un ritmo y velocidad exponencial. Ese hecho, ha generado una interdependencia global desde el punto de vista económico, político y cultural que hay que tomar en consideración para la definición y elaboración de las políticas públicas en los países que pueblan el planeta. Hechos históricos, algunos más lejanos y otros más cercanos lo comprueban.

Los países requieren planificar su desarrollo, determinar sus estrategias y concretar sus acciones en función de escenarios posibles y factibles. Saber lo que somos, donde estamos, hacia donde vamos y con qué contamos es fundamental. Lo que vivimos actualmente en Venezuela son las consecuencias de la improvisación, la ignorancia audaz y la corrupción que se ha inoculado en el alma de los gobernantes.

Es inaudito que nos haya tomado por sorpresa, en un corto período, la baja en los precios del petróleo, la disminución de las reservas internacionales del país, el estancamiento económico por varios trimestres, y la aceleración de la inflación que se ubica en la más alta del mundo. La confluencia de estos fenómenos ha puesto en peligro la subsistencia del venezolano, que el gobierno enfrenta con remiendos y retazos tratando de recomponer el tejido económico y social de la nación que se encuentra hecho girones. La situación política se asemeja a una olla de presión y el gobierno no consigue la válvula de escape. Continúa irresponsablemente inventando y propiciando situaciones escandalosas y peligrosas sin reparar en su costo humano, con lo cual la explosión social luce inevitable.

El país no puede seguir adelante remendado a base de controles, expropiaciones y arrebatos oficiales; con señalamientos hacia otros lados buscando culpables. Este gobierno debe asumir su responsabilidad y la del anterior. Sus resultados los condenan: más pobreza y más desastre económico que ha afectado y afecta las condiciones humanas de los venezolanos.

La situación se torna insoportable económicamente; insostenible políticamente e inviable socialmente. Las soluciones requieren una visión global y futurista, no más remiendos, porque lo que se requiere y se precisa es la elaboración de un tejido nuevo.

Neuro J. Villalobos Rincón