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Neuro Villalobos: ¡Retomar el Vuelo!


Diciembre 29, 2018

"En mi alma llevo todas mis pertenencias. Lo que no está ahí, no me pertenece." Paulo Coelho

Cuesta escribir sin tener respuestas a preguntas tan difíciles que la gran mayoría de los venezolanos, y otras personas que no lo son pero que se preocupan por nuestra suerte, nos hacemos. Una en particular es la más urticante y difícil: Cuándo será el día final de nuestro sufrimiento tan largo?. No es indolencia ni tampoco indiferencia lo que sentimos los auténticos demócratas ante la cruda realidad que está al alcance de nuestra vista; escenas que nos causan un dolor profundo porque nunca imaginamos que podían suceder en nuestro país y que ahora son capítulos mortificantes consuetudinariamente.

No solamente el hambre por la falta de alimentos, sino la aterradora presencia de la muerte por la falta de medicamentos o por la pena insoportable ante la ausencia de un ser querido que lo arrancan de nuestro lado o por la incertidumbre de su partida para nunca más volver.

La pregunta se hace cada vez más insistente e incrédula; pesa más en el alma cuando en las respuestas se advierte la mentira y el engaño, la burla de quienes están obligados a hacer más ligera la carga del sufrimiento de nuestro pueblo; de aquellos cuya sorna retumba estruendosa porque es evidente su falta de entusiasmo e indolencia respecto a sus semejantes. Esa es una enfermedad que ataca el alma de quien la padece y la única forma de evitarla es hacer que desaparezca su causa. Es decir, aislar a los portadores del mal. La manera de prevenirla, dice Coelho, es entendiendo que el alma sufre y sufre mucho cuando la obligamos a vivir superficialmente.

Nadie puede dar una respuesta certera a esa pregunta, pero, si sabemos que será un día de justicia conquistada en la lucha, como lo han hecho otros pueblos. Ese vasto día de la lucha final, será un día inmenso, como reza el manifiesto en el Museo de la memoria y de los derechos humanos en Chile.

Michael Crichton afirma que: "El enemigo del hombre está dentro de sí mismo. Antes era la ignorancia, ahora es la mentira." En Venezuela parecen haber confluido el antes y el ahora puestas de manifiesto por la revolución de los ignorantes y los mentirosos, en una amalgama histórica cuyos resultados nefastos se evidencian en la destrucción material y moral de una nación que avanzaba aceleradamente hacia la modernidad, distanciandose de la barbarie, sin complejos ni resentimientos.

Mis deseos comenzando el próximo año es que los venezolanos demostremos que llevamos labrado con fuego en el corazón, ese maravilloso poema de Mario Benedetti: "No te rindas, aún estás a tiempo de alcanzar y comenzar de nuevo, aceptar tus sombras, enterrar tus miedos, liberar el lastre, retomar el vuelo".