Síguenos en: Menu

Neuro Villalobos: Mentiras y posverdades


Noviembre 02, 2018

"Garantizar que todo individuo será libre de hacer lo que le plazca es inevitablemente una estafa a la igualdad". Yuval N. Harari

La situación económica de Venezuela, propios y extraños lo sabemos menos el régimen, está de cuidados intensivos, pero su situación política es más complicada aún. Ésta se resume en la frase de Jean Francois Revel cuando expresa que "la necesidad de creer es más fuerte que el deseo de saber". Así está el ciudadano venezolano, buscando en quien creer porque ya está convencido que el régimen, como todos los totalitaristas, no puede vivir ni sostenerse sin la mentira. Lo más lamentable es que también ha perdido la confianza en la dirigencia opositora de quienes estamos esperando su auto interpelación y su reacción para superar la situación de democracia inanimada que ha puesto en peligro hasta la institución del voto confiable que caracteriza a toda democracia.

La democracia no puede vivir sin la verdad y esto es necesario que lo interioricen los aspirantes a ejercer un liderazgo para toda la vida. Es necesario derrotar al enemigo que tenemos al frente, que al decir de los sociólogos, se sienten cómodos entre la mentira y la posverdad, término éste acuñado modernamente que define muy bien al régimen que nos oprime. La posverdad, afirma Wolfgan Gil Lugo, es una afirmación de la supremacía ideológica mediante la cual sus practicantes intentan obligar a alguien a creer algo, independientemente de la evidencia en contra. De esos tenemos muchos ejemplos en Venezuela.

Para los maquiavélicos, ya sean totalitarios y/o populistas, dice el autor, el acto de mentir debe ser separado, desprovisto diría yo, de la moralidad, para así extraer su utilidad innegable: la de controlar la mentalidad de las masas.

Pero, un nuevo liderazgo también tiene que derrotar a su enemigo interno. Antes era la ignorancia, ahora es la mentira, el cálculo personal, la pérdida de sensibilidad social y podemos agregar, igualmente, la posverdad. De allí lo difícil de nuestra situación política y lo complicado de encontrar una salida donde los costos políticos sean mínimos para todos.

Luchar contra el poder de la mentira alimentada con recursos sin escrúpulos y con información y comunicación sin sujeción a la moral, que proviene del régimen, así como recuperar la democracia a través de un liderazgo que genere confianza, que sea creíble, que actúe con la verdad, nos ilustra sobre la dimensión de la tarea que tenemos por delante. Gracias a Dios existen muchos países y líderes mundiales que no son susceptibles de creerse las mentiras y posverdades del régimen, ni tampoco las falsas posturas de algunos dirigentes de la oposición. Está en gestación un liderazgo colectivo de ciudadanos que creemos en una verdadera democracia y sus principios y en la libertad y sus valores. Un liderazgo que no sólo será creíble, sino también moldeado por el saber.