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Neuro Villalobos: Junta de transición


Diciembre 15, 2018

"Uníos, uníos, o la anarquía os devorará". Simon Bolivar

Pensar en el 10 de enero de 2019 con el hambre mordisqueando las paredes del estómago de millones de venezolanos, es una temeridad; no parece una estrategia correcta para proponer a quienes la padecen. Tres comidas por día para un núcleo familiar promedio de cinco personas, es un tormento consuetudinario ante una realidad que es acuciante. Por eso en mi artículo anterior denuncié que el hambre no espera, desespera. Para llegar a esa conclusión no se requiere enjundiosos estudios, es una tragedia palpable.

En una sociedad con el fardo del hambre sobre los hombros de la gran mayoría de su población, es obvio que sus problemas sociales se ven multiplicados, por lo que la solución de los problemas políticos se dejan a otras instancias que generalmente utilizan la demagogia, el populismo y las ofertas engañosas para aprovecharse de la situación. Ésta exige una respuesta posible, factible y cierta por parte de un liderazgo creíble, que genere confianza.

Desde una perspectiva política, el 10 de enero del año 2019 es una fecha de referencia muy importante porque ese día el usurpador de la presidencia pretende tomar posesión nuevamente para un segundo período después de la realización de unas elecciones anticipadas, organizadas a su conveniencia en el mes de mayo de este año 2018. No nos podemos crear falsas expectativas, posiblemente el dictardorzuelo en su delirio tome posesión ese día, si no es que antes no sobrevienen otros hechos que acaben con su arbitraria aspiración. Uno no sabe!, decía el recordado Cuto Lamache.

El caso es que esa fecha, señalada por la Constitución Nacional para que asuma un nuevo presidente electo en buena lid, en un proceso electoral transparente y con plenas garantías civiles, luce memorable para nuestro país. A partir de ese momento, 83 países a nivel mundial han manifestado que no reconocerán al nuevo gobierno ni a sus representantes. Ese será un espectáculo bufo con bombos, platillos, utilería y actores secundarios enviados por los países que todavía aspiran recuperar algo de lo "invertido" en su títere de pacotilla, porque saben que sus préstamos no tienen asidero legal y tampoco serán reconocidos por un nuevo gobierno.

En términos boxísticos, a partir del 10 de enero del año 2019 el régimen recibirá muchos golpes a la altura de las costillas, que lo debilitarán aún más. La supuesta solidaridad ideológica de China y Rusia siempre se estrellarán contra las apetitosas dimensiones del mercado norteamericano y su descomunal poderío militar. Irán y cuba se irán con sus cánticos, fanatismo y lamentos a otra parte y veremos el cumplimiento práctico de la sentencia popular que reza que a los amigos se les acompaña hasta el cementerio, pero, uno no se entierra con ellos.
De modo que el 10 de enero de 2019, si esta trágica situación no acaba antes, será una fecha de quiebre para un sistema político-económico inviable. Lamentablemente, en ese trayecto aumentará la cuota de muertes de cientos de venezolanos por distintas causas y se engrosarán los expedientes de esta banda de criminales por violación de los derechos humanos, el apoyo al terrorismo y el narcotráfico internacional, seguirá desbordada la corrupción, la hiperinflación y la persecución de los oponentes políticos activos. Todo va a depender de las acciones tácticas y estratégicas de la oposición democrática para lograr la tan ansiada unidad. La vida de miles de venezolanos depende de ella, la Asamblea Nacional es nuestro punto de apoyo fundamental y el nombramiento de una Junta de Transición es un paso necesario y un imperativo humanitario.