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MORAL Y LUCES


Abril 01, 2016

"Moral y luces son nuestras primeras necesidades", Simón Bolívar.

Cuando El Libertador hacía referencia al muy recitado pensamiento, nos advertía en aquellos lejanos días de 1819 sobre la necesidad de afianzar el concepto y la práctica de la moralidad, y sustentar esta con las luces del conocimiento impartido al vulgo mediante la educación laica, para apartar al hombre común de las tentaciones de la ignorancia y la corrupción del espíritu humano.

"Más nos han gobernado por la ignorancia que por la fuerza", Simón Bolívar.

Hace poco terminé de leer por segunda vez un libro titulado "Hitler: La Conspiración de la Tinieblas" escrito por Trevor Ravenscroft. En él se hace referencia repetidamente acerca de un conjunto de individuos, posteriormente encabezados por el mismo Adolfo Hitler, quienes invocando fuerzas oscuras, y en conjunción con una terrible crisis político-económica y un proceso gradual de degradación moral colectivo, hicieron posible la toma del poder en Alemania por parte de un advenedizo resentido y esquizofrénico (según algunos estudios), que usando los conceptos de raza y espacio vital (Lebensraum) lograron llevar al Mundo a una absurda guerra, acabar de manera atroz con la vida de por lo menos veinte millones de seres humanos, entre ellos seis millones de judíos, convertir a Europa en un montón de escombros y cenizas y comprometer el destino de por lo menos dos generaciones de seres humanos, por decir lo menos.

Hitler igual que los modernos tiranos caribeños usaron elementos para dividir la sociedad, con el odio como instrumento, la persecución y el asesinato como procedimiento comunes y le impunidad como protocolo de Ley.

Ellos contaban inicialmente con las SA de Romn y luego con las SS de Himmler, que no eran más que grupos paramilitares bien armados y preparados para la represión, la persecución y el asesinato.

Hoy en Venezuela, quienes dicen gobernarnos cuentan con un sofisticado aparato represor, construido en varios niveles, que opera como en Cuba y en la Alemania Nazi como elemento de supresión de la protesta y la disidencia política.

Toda la estructura de poder esta cimentada en la difusión perenne de propaganda, el uso del miedo como elemento coercitivo y la capacidad corruptora.

Toda la estructura del poder puede ser desboronada con la práctica cotidiana de la ciudadanía responsable, con el ejercicio de nuestros deberes, con la exigencia del respeto a nuestros derechos, con la organización de las comunidades y con el uso de la palabra como nuestra mejor arma.

La mentira, como dicen, tiene patas cortas, lo que hay es que contrastarla con la verdad. La ignorancia se combate con la educación, a todos los niveles y en todos los estratos. La degradación moral se combate con el ejercicio de nuestros valores (entre ellos la honradez) como doctrina de vida.

Conozco a más de uno que no aguanta la tentación de un fajo pequeño de billetes, uno, solo uno. Pero si a esos pobres hombres, ante su debilidad y falta de honestidad, ni su madre los tratara, al segundo fajo le dirían que no. Quizás sea tiempo de dejar de tomarnos fotos y beber con bandidos, y dejar a los bandidos solos, para que se acostumbren que ante la corrupción del espíritu, la soledad será su única recompensa.

No busco con este articulo hacer un tratado filosófico sobre la moralidad y la educación como esencia de las sociedades prosperas, busco hacer reflexionar a aquellos que sin quererlo dan apoyo a quienes nos oprimen. No es mucho lo que debemos hacer, solo debemos tomar conciencia de ello y proceder en el mismo sentido.

No solo tienen manchadas las manos de sangre aquellos que usan el poder para reprimirnos, o para enriquecerse, también las tienen manchadas quienes los aplauden, adulan o acompañan, aunque el producto de su lucro sea menor, inclusive ínfimo.

¡QUE DIOS BENDIGA A VENEZUELA!

ALEXANDER ACOSTA GUERRA