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Más unidad, menos micrófonos


Enero 05, 2016

"La experiencia nos da un conocimiento más útil que la impaciencia". Eurípides

La impaciencia generalmente nos induce a cometer imprudencias y éstas, a su vez, nos inducen a actuar erróneamente. La impaciencia es un defecto imperdonable en un líder, quien está obligado a pensar no sólo en el próximo paso sino en todo el trayecto, en el recorrido para lograr con éxito el objetivo. El 6 de diciembre ganamos una batalla muy importante, pero no hemos ganado la guerra. En términos militares, tomamos una colina estratégica y hay que cuidarla, defenderla y conservarla, pero, faltan por tomar cuatro colinas más.

Hablo de la impaciencia porque es una de las pasiones del alma menos dañina que la ambición, porque ésta, desemboca muchas veces en la traición. Mi llamado es a la conciencia del liderazgo democrático nacional y a la de los liderazgos regionales para que actúen con entereza, con paciencia e inteligencia, como se ha venido haciendo hasta ahora. El camino hacia la libertad y la democracia está lleno de obstáculos y dificultades y no está exento de tentaciones y vanidades. El pueblo votó por la unidad, la cual la convierte en una gran responsabilidad que exige actitudes y comportamientos trascendentes.

Los diputados electos no pueden perder de vista la existencia de una Mesa de Unidad Democrática donde se deben dirimir las divergencias y definir las estrategias, no frente a las cámaras y los micrófonos en un afán de impaciente figuración. Recordemos las sabias palabras del Eclesiastés: "Todo tiene su momento, y cada cosa su tiempo bajo el cielo. . . . . . su tiempo el lanzar piedras y su tiempo el recogerlas. . . . . su tiempo el abrazarse y su tiempo el separarse. . . . . su tiempo el callar y su tiempo el hablar.. . . . su tiempo destruir y su tiempo el edificar."

El pueblo quiere que se recojan las piedras para construir los puentes que nos unan como una sola nación; el pueblo ha dicho que es el tiempo de abrazarnos para vivir en paz y con verdaderas demostraciones de amor al prójimo; que es el tiempo de edificar un país próspero y en armonía; que es tiempo de callar, atemperar los espíritus, trabajar más, porque ya habrá su tiempo para hablar hacia dentro y hacia afuera; las futuras generaciones lo agradecerán porque así tendremos más posibilidades de tener más nuevos años felices.

Neuro Villalobos Rincón