Síguenos en: Menu

Los pueblos y sus líderes: ¿Quién merece a quién?


Julio 04, 2016

Los acontecimientos políticos que se han venido desarrollando a lo largo del planeta, con la aparición de nuevos partidos que intentan competir con el bipartidismo, y la reacción de los pueblos ante algunos de sus líderes políticos, pareciera que condujeran a replantearnos aquella famosa expresión de Martí respecto a que "los pueblos tienen los gobiernos que se merecen". ¿Merecerán los pueblos convivir con gobiernos por ellos escogidos bajo una premisa equivocada? ¿Qué sucede con los líderes que conducen a los pueblos a equívocos, o que no saben medir el momento histórico que les corresponde vivir?

Tal y como se aprecia desde afuera, el mundo padece de una crisis de liderazgo que trasciende las cuatro paredes de los partidos políticos, envolviendo a gobiernos, sociedad y comunidad internacional, dándole paso a la creación de otras opciones de poder capaces de aglutinar a quienes no se identifican con las tradicionales, o simplemente a quienes tienen una manera diferente de ver la vida.

Lo vemos en Europa con la aparición de partidos políticos que rompen con la tradición bipartidista, como sucede en España, en Grecia, y como hoy esta tan de moda en el Reino Unido (UK). Lo vemos en América, con las elecciones presidenciales en los Estados Unidos (EE.UU.), o la reacción de los partidos políticos en Venezuela frente a los dramáticos problemas que ha venido padeciendo el país.

La semana pasada, al conocerse el resultado de las elecciones presidenciales y parlamentarias en España, comentaba orgulloso el presidente en funciones, Mariano Rajoy, que "el bipartidismo había ganado".

Esta expresión, si bien puede considerarse propia del momento por parte de quien ha venido padeciendo las consecuencias de un sistema electoral que le ha impedido formar gobierno desde el pasado diciembre, no deja de llamarnos la atención.

Frente a los dos partidos tradicionales en España, como lo son el Partido Popular (PP) y el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), compitieron otros dos de reciente data, "Ciudadanos" y "Podemos". Es cierto que en estas últimas elecciones ambos obtuvieron menos votos que en las del pasado año, pero indistintamente de esta circunstancia, ninguno de los dos pareciera tener la más mínima intención de desaparecer, y cuidado y no termina Rajoy pactando con alguno de ellos (todo menos Podemos), para formar gobierno.

La aparición de estos dos partidos en la madre patria no es más que la expresión de ciertos sectores de la sociedad de aquel país, de sentirse representados por otros líderes más afines a sus pareceres, o más críticos frente a las soluciones que el actual gobierno ha venido dándole a problemas de índole económica, por ejemplo. No es ni malo, ni bueno, sino una realidad. Lo malo es que otros no lo entiendan y se empeñen en imponerle a la sociedad -sobre todo a los más jóvenes- una "bipartidista manera" de ver la vida. Es evidente que si no existieran potenciales consumidores a estas nuevas propuestas políticas, por mucho interés que tuvieran los líderes en crear partidos, estos no tuvieran cabida debido a falta de "creyentes".

Esto que demuestra una preocupación inconsciente de parte del mandatario español, fue aún más allá en el caso de uno de los más importantes líderes políticos del mundo, el Primer Ministro del Reino Unido (UK), David Cameron.

Cameron, es el líder del Partido Conservador y primer ministro del UK desde el 2010, en cuyas elecciones si bien los conservadores obtuvieron la mayor parte de representantes, no llegaron a la mayoría absoluta en el Parlamento. Esta situación obligó a los conservadores a pactar con los liberales, designándose a Cameron como primer ministro, creándose así el primer gobierno de coalición en el UK desde la Segunda Guerra Mundial.

En las elecciones del 2015 Cameron fue reelegido, pero no sin problemas, y es que desde un año atrás venia apareciendo en el mundo político de ese país la imagen de Nigel Farage, líder político ultra derechista, fundador del partido político "Ukip", partido que entre otras fobias posee una verdadera irritación en contra de la Unión Europea (UE), y el cual logro obtener 24 diputados de los 73 que le correspondían al UK en el Parlamento Europeo en las elecciones del 2014. A partir de este estrepitoso triunfo, Ukip se ha venido consolidando como la tercera fuerza política de UK, y si bien el sistema electoral británico ha sido diseñado para mantener el bipartidismo en ese país, más temprano que tarde las circunstancias lo obligaran a adecuarse a las necesidades del momento.

De allí que Cameron, frente a la amenaza de que Ukip continuara consiguiendo adeptos, ofreciera la realización de un referéndum para discutir la permanencia del UK en la Unión Europea. Los resultados de esta consulta todavía retumban en el mundo. Más aún entre los propios británicos, los cuales hoy en día no entienden cómo pudo producirse un revés de tal naturaleza. Como consecuencia de tan infortunados resultados, el Sr. Cameron ha anunciado su renuncia al cargo de primer ministro a partir de octubre próximo. No obstante, las consecuencias de un referéndum apresurado, anunciado en febrero pasado, permanecerán en la historia de la humanidad. Cameron quedara fuera del gobierno, pero el UK quedara fuera de la UE.

Del otro lado del mundo, las elecciones presidenciales y parlamentarias parciales en los EE.UU se realizarán en noviembre de 2016. Las elecciones se disputaran entre la candidata del Partido Demócrata, Hillary Clinton, ex primera dama de ese país, ex senadora por el Estado de Nueva York y ex secretaria de Estado de los Estados Unidos, y el candidato del Partido Republicano, el empresario Donald Trump.

Trump no es un hombre de "partidos". En el informe del "Center for Responsive Politics" se ha demostrado que ha contribuido igualmente a las candidaturas de candidatos republicanos, como demócratas. Son bien conocidas sus propuestas a favor de la construcción de un muro entre los EE.UU y México, o sus fobias por los latinos, los musulmanes, los inmigrantes ilegales, entre muchas otras. Si bien no ha conseguido el respaldo de los considerados "grandes republicanos", como la familia Bush, la familia Reagan, John McCain, o Mitt Romney, ha obtenido un impresionante apoyo popular por parte de los descontentos de las políticas no solo del Presidente Barack Obama, sino del propio Partido Republicano. Con su lema "Vamos a hacer a nuestro país grande de nuevo" ha animado a un innumerable grupo de estadounidenses, que anteriormente nunca hubieran estado interesados en votar por nadie, a hacerlo por él.

Si bien hoy en día no existen dudas respecto a quiénes se enfrentaran a la carrera presidencial en los EE.UU, la aparición de quien se mantuvo hasta los últimos días en la campaña por la selección del candidato demócrata, Bernie Sanders, causo una animación poco usual entre importantes sectores de independientes y demócratas. Este, y la presencia del candidato Trump, han demostrado que así como en Europa hay ansias de nuevas caras, los EE.UU no es la excepción.

Sanders tiene en común con Trump su recién data al ingreso al partido al cual representaba. Si bien ha mantenido el record como el independiente con más antigüedad en la historia del Congreso de su país, oficialmente se inscribió en el Partido Demócrata en el 2015. Ha sido conocido como el candidato "anti establishment". De allí que haya atraído la atención de multitud de jóvenes norteamericanos, muy por encima de lo que hasta ahora ha podido hacer la candidata Clinton. Durante su trayectoria política, ha sido crítico hacia la política exterior estadounidense, siendo un fuerte opositor de la Guerra de Irak.

Sanders es un progresista, sus defensas hacia la igualdad de ingresos entre hombres y mujeres, los derechos entre las comunidades LGTB, y la reforma al financiamiento de campañas políticas, entre otras, le han dado notoriedad y un gran apoyo popular. De no ser por su falta de organización partidista, su reciente data como demócrata, y la falta de apoyo económico, muy probablemente la Sra. Clinton hoy se encontraría en otra posición.

Si bien en el caso de los EE.UU en la actualidad puede apreciarse la existencia de un sistema bipartidista, la presencia de los precandidatos anti partido Trump y Sanders, aun con las inmensas diferencias entre uno y otro, demuestran que los estadounidenses esperan mucho mas de sus líderes y partidos políticos tradicionales, y que si estos no están a la altura de sus necesidades, serán otros quienes lo estén.

El caso de Venezuela, aun con las peculiaridades de la situación, resulta con algún paralelismo a la reacción que hemos venido observando frente a los partidos políticos del mundo, y la aparición de nuevas tendencias políticas.

Si bien Venezuela ha estado sumida desde hace 16 años en una terrible crisis política, con consecuencias funestas en lo económico y lo social, para el año 1998, el para entonces candidato presidencial Hugo Chávez logro aglutinar a un importante sector de la sociedad venezolana, mayoritariamente los más desposeídos, junto con los detractores del bipartidismo en Venezuela. Este bipartidismo venia representado por los partidos políticos Acción Democrática, en cuyos orígenes fue un partido de izquierda socialista, adoptando posteriormente una ideología socialdemócrata de centro a centroizquierda más moderada, y COPEI, este último dentro de la tendencia ideológica del humanismo cristiano, en cuyos principales exponentes encontramos al filósofo francés Jacques Maritain. Es así como enfrentándose a estos dos importantes partidos políticos, logra alzarse con la presidencia de la Republica. Con su triunfo Chávez desarticula las bases de estos importantes partidos políticos, los cuales ya venían sufriendo sus bajas desde tiempo atrás, consolidando lo que posteriormente llamo el PSUV, como la fuerza política más importante del país.

Pero en Venezuela las ofertas electorales proclamadas por Chávez, basadas en una democracia participativa, que permitiera al pueblo disfrutar de los beneficios de la democracia, se han convertido en hambre, miseria y un preocupante odio colectivo de inimaginables consecuencias.

Tanto la aparición del gobernante en la escena política venezolana, como su erosión ideológica, han caído de manera imprevista en los sectores políticos venezolanos. Es así que poco a poco vinieron surgiendo otros partidos políticos, los cuales al verificar que por sí solos no podían enfrentarse al caudal de adeptos, y al inmenso poder económico del partido de gobierno, deciden agruparse en lo que actualmente se conoce como la "Mesa de la Unidad Democrática" (MUD). La MUD tiene el beneficio de querer organizar en una sola fuerza política, lo que representa la lucha en pro de restaurar la democracia en Venezuela.

Gracias a la MUD se ha logrado un atronador triunfo en las pasadas elecciones parlamentarias en el país, pero aun con esto la MUD tiene bajo cuestas el hecho de actuar como una camisa de fuerza que pretende unir lo que a la vista resulta imposible unificar, y es que partidos con diferentes tendencias ideológicas, e individualidades con diferentes intereses, resultan difíciles de conjugar en una misma mesa, ni siquiera bajo el sueño de una Venezuela en democracia.

Para entender lo que sucede en Venezuela desde el punto de vista político, es necesario remontarse a las estrategias desarrolladas por el partido de gobierno en lo que va desde 1999 hasta hace un par de años atrás. Allí los venezolanos se acostumbraron a que aproximadamente cada seis meses, se desarrollara algún tipo de proceso eleccionario en Venezuela. Dentro de estos sistemas de elecciones debemos incluir a la Asamblea Nacional Constituyente, y a los distintos referendos ejecutados durante la llamada revolución bolivariana. Así, cuando apreciamos la dramática crisis en la cual está sumida Venezuela, la comunidad internacional- aun los más propensos detractores del gobierno venezolano- ve con sospecha en muchos casos, la reacción de los líderes y partidos políticos actuantes en el país, por cuanto que más pareciera que se enfrentan a una campaña electoral, que a la lucha por el restablecimiento de los valores democráticos.

La actitud de algunos líderes, en las cuales pareciera de antemano presumirse la preeminencia de derechos políticos por encima del conglomerado de venezolanos, las circunstancias vinculadas con el referéndum revocatorio en donde no acaba de esclarecerse si efectivamente se desea terminar con un régimen opresor, o simplemente permitir la salida del Presidente Maduro para facilitar el ingreso al poder de otros, y las permanentes encuestas presentadas por empresas venezolanas en donde exaltan la condición de preso político de alguno, o la prevalencia de algún líder político por haberse presentado anteriormente a las elecciones presidenciales, son algunos de los ejemplos que día a día suelen escucharse en las reuniones privadas y en las conferencias y foros públicos en el exterior.

Quizás esto explique, aun cuando es indudable el apoyo de aquellos gobiernos que han obtenido beneficios políticos y/o económicos del de Venezuela, porqué en oportunidades la reacción de otros gobiernos, a diferencia de lo que muchos venezolanos quisieran, resulta sumamente prudente y hasta conservadora.

Prueba de ello lo fue la participación del Gobierno de Argentina en las sesiones realizadas en la Organización de los Estados Americanos, así como el apoyo que el Gobierno de los EE.UU le ha manifestado públicamente al dialogo no solo desarrollado por su representante, el Sr. Thomas Shannon, sino al del propio ex presidente Rodríguez Zapatero, y es que por ahí muchos se preguntan que así como se encuentran líderes políticos prestos a sustituir al presidente Maduro, para el caso que fuera posible un referéndum revocatorio en el presente año, en dónde están aquellos que colaboran con las masas en la búsqueda de comida, de apoyo médico para sus enfermos, del establecimiento de estrategias para el caso que el pueblo se revelare desesperadamente en contra de su gobernante, e incluso de vías alternativas para que esto no se produzca.

VIRGINIA CONTRERAS