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Los obispos le quitan la careta a títeres y colaboracionistas


Enero 23, 2015

Una forma de colaboracionismo ha sido no llamar comunistas a los del gobierno títere y comunismo al modelo político-económico que implantan, importado de Cuba, con lo cual los colaboracionistas han facilitado el contrabando ideológico en un pueblo profundamente anticomunista.

La Iglesia Católica es guía religiosa. Lo ha sido durante dos milenios. Pero ha sido además guía política en Europa y América. Lo fue en Europa Occidental donde, bajo su inspiración, los partidos democristianos (Alemania, Italia, Francia) enfrentaron exitosamente a los partidos comunistas. Lo fue en Europa Oriental, entonces con gobiernos comunistas, en los cuales la Resistencia tuvo sus adalides espirituales en figuras como los cardenales Wyszynski (Polonia) y Midzenty (Hungría), perseguidos y encarcelados. Consecuente con su misión de guía política, inserta dentro de la evangelización, eligió papa finalmente a un polaco, Juan Pablo II, con la evidente finalidad de guiar en su liberación a los pueblos oprimidos por el comunismo soviético. ¿Por qué un polaco? Porque sólo un eslavo podía llegarle al corazón de los eslavos, que son los pobladores de Europa Oriental.

También ha sido guía política en América, más concretamente en Venezuela. Cuando los adecos parecían comunistas en el trienio 1945-1948 la Iglesia Católica los enfrentó. Varios sacerdotes fueron diputados radicales. Caídos los adecos, la Iglesia marcó diferencia con la dictadura militar (1948-1958), en cuyo derrocamiento jugó papel decisivo el Arzobispo de Caracas, Monseñor Arias Blanco, quien emitió una carta pastoral denunciando la situación socio-económica y mantuvo, porque sólo por orden suya podía hacerse, una línea editorial crítica de la dictadura en el diario "La Religión", vocero de la Iglesia.

Captó la Iglesia a temprana hora que el difunto era un comunista infiltrado por Cuba en la FAN. Esto explica que el Cardenal Velasco, Arzobispo de Caracas, apoyara la rebelión cívico-militar de 2002. A consecuencia de ello el difunto lo ofendió hasta en su sepelio, durante el cual sus seguidores guindaron un perro muerto. Una ofensa sacrílega. Luego por tv lo invitó a encontrarse en el infierno. No sé si Dios le tomó la palabra y allá fue a dar. Dijo que los curas eran diablos con sotanas y cuantas barbaridades más se le ocurrió. Injurió al Nuncio Dupuy y al Cardenal Castillo Lara. Sus sucesores han seguido en lo mismo. Resulta lógico en comunistas iletrados, incapacitados para un debate ideológico. Por su carencia intelectual adoptan la actitud de los posesos. Con mayor razón cuando se han dado cuenta que al nuevo Papa Francisco lo eligieron los cardenales para que hiciera en América lo que Juan Pablo II hizo en Europa: guiarla espiritualmente para su liberación del comunismo promovido por el Foro de Sao Paulo (Internacional Comunista de América Latina). ¿Por qué la Iglesia eligió a Francisco para esta tarea? Porque es latinoamericano y por ello conoce a América Latina y sabe por dónde le entra el agua al coco aquí.

"Ese sistema es totalitario y centralista, establece el control del Estado sobre todos los aspectos de la vida de los ciudadanos"

Interpreto que el último documento de los obispos de Venezuela y el discurso del presidente de la Conferencia Episcopal, Monseñor Diego Padrón, obedecen a esta estrategia. Resulta evidente cuando en el primero afirman: "El mayor problema y la causa de la crisis general (que padecemos los venezolanos) es la decisión del Gobierno Nacional y de los otros órganos del Poder Público de imponer un sistema político–económico de corte socialista marxista o comunista. Ese sistema es totalitario y centralista, establece el control del Estado sobre todos los aspectos de la vida de los ciudadanos y de las instituciones públicas y privadas. Además, atenta contra la libertad y los derechos de las personas y asociaciones y ha conducido a la opresión y a la ruina a todos los países donde se ha aplicado."

Con estas palabras los obispos desenmascaran a los títeres que ante un pueblo cristiano se presentan como cristianos y demócratas para engañarlo como lo han hecho durante 16 años. Y marcan diferencia con los colaboracionistas que han colaborado con el engaño, evitando llamar comunistas a los comunistas y comunismo al comunismo.

Este documento transcendental de los obispos, que seguiremos comentando, debería ser divulgado por todos los cristianos, para que, leído en sus hogares y sitios de reunión, la gente tome conciencia de lo que se trata: toda nuestra tragedia viene del comunismo importado de Cuba que los títeres han venido implantando. Al centrar la causa en el comunismo, queda clara la meta: liberarnos del comunismo para lo cual tenemos que echar a los comunistas que forman el gobierno títere y así liberarnos de Cuba.

En cómo hacerlo, es en lo que discrepamos de los obispos. Pero por ahora no podemos pedirles más. Ya es bastante con lo que han dicho.

Jesús Antonio Petit da Costa
@petitdacosta