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Los delirios desde Miraflores


Noviembre 19, 2014

"Fundamento básico del sistema democrático es la libertad y un rasgo distintivo de la libertad es ser gobernado y gobernar alternativamente." Aristóteles.

Mientras todos estamos alarmados por el descenso de $20 por barril de petróleo venezolano en los últimos dos meses -$ 90.19 al 12/09 y 70.83 al 14/11-, es asombroso el descaro, la suprema ignorancia o la irresponsabilidad del régimen al querer presentar tal situación como algo contingente que la "revolución" puede atender para que no impacte la ya deprimida situación económica del país.

En su alocución del día 17/11/2014, día del economista, el señor Maduro le dice al país: "no estamos apurados y a pesar que ha caído el precio del petróleo en 35%, yo les digo a ustedes que caiga lo que caiga el precio del petróleo, al pueblo venezolano no le va a faltar nada porque la revolución bolivariana así lo va a garantizar" y remata en sus delirios diciendo: "nos vamos a preparar para unas navidades felices, que suenen las gaitas en todos los centros de trabajo, que suenen las campanas de la buena nueva que nos trae el 2015."

Como calificar semejante desparpajo si ya nos falta de todo, desde bienes y servicios esenciales, hasta fuentes de empleos dignos; con un régimen de salud deplorable y con una inseguridad que no respeta vidas, bienes, ni leyes, aspectos mínimos de los cuales debe ser garante el Estado. Es una vergüenza seguir cacareando los "logros" que ha alcanzado su desvarío revolucionario. Es una necedad seguir echando las culpas a una supuesta guerra económica.

La alucinante conspiración económica con lo cual se quiere eludir la ineptitud oficial, la encabeza la falta de estrategia para encarar la reducción en el crecimiento económico Chino y de Europa; el fortalecimiento del $, el exceso de oferta en el mercado de los hidrocarburos y las desastrosas decisiones económicas internas que son señales elocuentes del extravío revolucionario.

Todos los indicadores anuncian malas nuevas para el año 2015: caída probable hasta de un 4% en el P.I.B; una inflación que podría ubicarse en 110%; un déficit del sector público alrededor del 23% y un dólar paralelo que podría fluctuar entre 130 y 170 Bs./$. Este gobierno tiene que enseriarse o debe darle paso a nuevos actores políticos con mayor capacidad, conocimiento e idoneidad en el manejo de las políticas públicas. La definición y aplicación de una política económica integral que señale un nuevo rumbo es fundamental para suavizar la estrepitosa caída del próximo año. No son buenas nuevas, salvo que se conviertan en el inicio del fin de esta locura.

Neuro J. Villalobos Rincón
nevillarin@gmail.com