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La transición ya empezó


Febrero 26, 2015

Jamás pude imaginarme el grado de descomposición del régimen que gobierna a Venezuela. En todos los aspectos, pero básicamente en las consecuencias derivadas de su falta de ética y moral. El país está destruido. La incertidumbre con relación al presente y futuro desaparece ante la decisión de los factores democráticos de jugársela completa hasta alcanzar la liberación definitiva del país.

El documento presentado a la nación por Antonio Ledezma, María Corina Machado y Leopoldo López, se ha convertido en punto de referencia y unidad para los fines propuestos. El apoyo recibido desde todos los sectores, incluidos algunos calificados chavistas que no se calan la dupla nefasta Maduro-Cabello, hace tambalear al régimen. Como es costumbre apela a lo único que saben hacer y, sin embargo, lo hace con torpeza, generando pena ajena en el mundo y pena propia entre los habitantes de la nación.

Estamos en un momento decisivo de la lucha contra la dictadura. Nadie duda dentro fuera del país, de la calificación señalada. Se acabó la democracia. Hemos sido víctimas, bastante pasivas para mi gusto, de un golpe de estado de ejecución progresiva que ha liquidado la institucionalidad y el estado de Derecho. El régimen tiene en su seno el mayor número de golpistas del planeta. No se puede exigir calma, mucho menos resignación, a quienes nos resistimos a vivir sometidos a una tiranía de la peor calaña posible. Incompetencia y corrupción, violencia física e institucional, inseguridad de las personas y de los bienes y entre otras muchas cosas, violación permanente de las obligaciones constitucionales que deberían cumplir todas las instituciones públicas, incluidas las fuerzas armadas. Todas actúan en línea contraria a los deberes estipulados.

Oswaldo Álvarez Paz
oalvarezpaz@gmail.com
@osalpaz