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La ruta


Agosto 13, 2014

Las condiciones del país empeoran todos los días; protestas, colas, inseguridad, desabastecimiento, corrupción, inflación y pobreza constituyen la realidad actual de Venezuela. Esta situación que tiene descontenta a casi el 80% de la población; que siente desesperanza e impotencia, porque considera que nadie se ocupa de sus problemas cotidianos, esos que trascienden a lo partidista y a lo electoral.

Nuestro deber es comprender que sólo aglutinando a esa gran mayoría inconforme alrededor de un proyecto inclusivo y, sobre todo, social; es como lograremos un cambio en el país. Para esto es necesario que seamos los intérpretes de los problemas de los venezolanos, nos convirtamos en sus representantes y seamos los amplificadores de sus quejas.

La realidad del interior de nuestra Venezuela es profundamente difícil, las necesidades de servicios básicos y la ruralidad en la que están sumergidas muchas regiones por la desatención del Gobierno, causa gran indignación; pero somos nosotros los que tenemos que ir a escucharlos, acompañarlos y llevarles un mensaje de cambio que les haga sentir confianza y la esperanza de que se puede vivir mejor. Nosotros tenemos que buscar a los no están de nuestro lado, en lugar de hablarles sólo a los ya convencidos.

Ante la imposibilidad que tienen quienes hoy gobiernan para dar respuestas al pueblo; nuestra agenda debe ser social y cercana. La gente necesita comprobar que de nuestro lado hay un plan que gira en torno a resolver sus problemas. Por eso estamos recorriendo el país, haciendo un esfuerzo por llevar nuestras propuestas a las comunidades más alejadas y que son vulnerables a la demagogia oficialista.

Parte de las dificultades que tiene el Gobierno ahorita es que no puede aprobar las medidas que necesita para enderezar en caos económico, porque la popularidad de Nicolás Maduro no las resiste. Por eso vimos como trataron de aprovechar el denominado congreso ideológico para darle un aura de legitimidad, a la intención que tienen de aumentar la gasolina; sin embargo como sintieron rechazo hacia la medida, se han visto en la necesidad de frenar una decisión que tienen ya tomada.

Es evidente la urgencia que hay de un discurso político unitario que movilice y refleje los intereses de todos los sectores de la sociedad; y que además pueda elevar el reclamo popular al más alto nivel. La responsabilidad de lograrlo es nuestra y una enorme masa de venezolanos la espera. El objetivo es lograr la confianza de quienes aún no creen en nosotros.

Si no entendemos que la ruta del cambio sólo es posible de la mano de la gente y no dejamos de lado las agendas personalistas que no incluyen a las grandes mayorías; estamos condenados a seguir en este proceso de autodestrucción.


Tomás Guanipa

@tomasguanipa