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La política, estúpido


Noviembre 23, 2015

La dirección de campaña de Bill Clinton colocó en su sede un recordatorio de tres puntos para reenfocar los esfuerzos de quienes allí laboraban. De los tres enunciados solo uno se convirtió en ícono y ha recorrido el mundo: "la economía, estúpido". Se utiliza como una idea fuerza para destacar lo que debe ser prioritario para el logro los objetivos, dejando de lado lo menos importante.

La crisis que azota a Venezuela afinca profundamente sus raíces en las políticas del gobierno, bien sea por torpeza o por mala fe, el ejecutivo está arrastrando el país por una senda de hambre y miseria, que supera las carencias sufridas por el pueblo durante la época de las batallas independentistas. La crisis económica venezolana es aterradora, para un país que ha estado acostumbrado a vivir en la bonanza, sin embargo, quiero ratificar una vez más lo que he venido señalando desde hace unos cuantos años: la crisis venezolana es más política que económica.

Necesitamos dirigentes que tengan voluntad política para retomar el rumbo correcto. Una vez que el liderazgo decida aplicar los cambios, estoy seguro que en un período relativamente corto retornará la bonanza económica. Para llevar adelante esta transición, de un torpe manejo económico a una economía pujante, requerimos un liderazgo político honesto, y transparente, debemos exigirle que nos hable sinceramente, No podemos seguir creyendo mentiras de aquellos que nos dicen que ganando la AN cambiaremos el destino de Venezuela, que el 7D los anaqueles amanecerán llenos de productos; los delincuentes se convertirán en buenos ciudadanos; los magistrados emitirán sentencias justas; los hospitales tendrán buenas instalaciones, excelentes médicos y abundantes medicinas, desechemos también la mentira más superlativa: a partir de estas elecciones desaparecerá el chavismo.

A partir del 6D el gobierno quedará muy debilitado y los cambios institucionales podrían acelerarse, sin embargo, es bueno recordar lo sucedido en otras latitudes en períodos transicionales, los chilenos no desaparecieron al pinochetismo cuando ganaron el referendo; los franquistas formaron parte de la transición en España; Mandela gobernó con los blancos que lo mantuvieron preso durante 30 años. Lo que trato de decir es que debemos desempolvar los aperos democráticos para ocupar los espacios de poder con respeto y tolerancia, dándole al chavismo la lección más dura de su vida; enseñémosle que en democracia no se gobierna con la dictadura de las mayorías, sino con el respeto por las minorías, lugar que ocuparán ellos desde el 7 de diciembre en adelante.

Noel Álvarez