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¿La patria de Bolívar?


Diciembre 23, 2014

Ciento ochenta y cuatro años después de su muerte, el Libertador Simón Bolívar merece mayor respeto por parte del régimen que nos gobierna. El culto popular, espontáneo y hasta ahora perdurable al padre de la Patria, tuvo que esperar hasta doce años después de su desaparición para instaurarse. Ese culto como lo expresa E.Krauze "se volvió el lazo común de los venezolanos, la liturgia central de su sagrada escritura ". Otros héroes, por la sacralización de la historia propia de la América Hispana, ocuparon altares menores siempre a la sombra de aquel: Francisco de Miranda, Sucre, Urdaneta y Páez. Pero si se decidiera poner al lado del gran caraqueño a otras figuras, tendrían que ser algunos de estos. Nunca la de ningún venezolano al que la historia todavía no ha juzgado adecuadamente. Pero, ¿Qué acontece en Venezuela hace quince años? Sucede que un teniente coronel dado de baja por golpista, quien desde cadete había sido un oficiante de la mitología histórica bolivariana, llego al poder utilizando las instituciones democráticas.

Paulatinamente se fue convirtiendo en una criatura del realismo mágico. Adopto a Bolívar, su padre metahistórico, como mito cerebral y pretendió llevar adelante una revolución social bajo el faro luminoso de Bolívar. Estábamos en presencia de un Bolívar nuevo, revolucionario, embrión del Bolívar socialista. Comienza entonces Chávez un proceso de tergiversación de la historia, que T. Petkoff sintetiza de esta manera: " tuvimos un momento de gloria, revolucionario: la Independencia, Bolívar pues. Traicionado por José Antonio Páez y Santander, se pierde la Gran Colombia. Desde entonces hasta el presente no ha pasado mayor cosa, dominados como hemos estado por una extraña y mutante entidad que él llama oligarquía, que no ha hecho sino acumular riquezas y comerciar la patria con el Norte, hasta que llego el, suerte de reencarnación del divino Bolívar, para reencontrar el camino que conduce a la segunda independencia". Para este teniente coronel sobreseído, la historia simplemente es una sucesión de hazañas militares y hombres de guerra. No existen para él ni sociedad ni la política.

Bolívar entonces, es considerado el primer militante del partido de gobierno y se le invoca para justificar cualquier desvarío o legitimar cualquier arbitrariedad, antes y ahora. Pero este profeta del culto a Bolívar muere en 2013 y de inmediato le convierten en un mito con propio panteón, sin esperar el juicio de la historia, más rápido que a su semidios S. bolívar. Desde entonces, hemos comenzado a supeditar la historia del país a la suya. Sus partidarios utilizan su figura como talismán u oráculo para justificar la destrucción de nuestros valores e instituciones en nombre de su "testamento" ideológico político. Bolívar ha pasado a un segundo plano con sus nuevos rasgos mestizos para que se parezca más al nuevo libertador de Sabaneta.

El régimen pretende cambiar el curso de la historia imitando con Chávez el culto ateo dado a líderes como Lenin, Stalin, HoCHiminh, Mao Zedong o Kim II Sun. Hemos embalsamado su autoritarismo personalista como se ha hecho con algunos de esos personajes, para venerarlo en un nuevo santuario de la patria, sin tener todavía el veredicto de la historia. Hoy la figura de Chávez se pone al lado de Bolívar en todos los poderes públicos. En los actos oficiales civiles o militares se le rinden honores de manera especial y ya no podemos escuchar el himno nacional sino entonado por su voz desafinada. Sin razón alguna, su figura se exhibe en todos los despachos oficiales, espacios públicos y en los lugares más insólitos. Hasta en los supermercados oficiales su figura supervisa la escasez y la inflación que nos agobia al lado de Maduro.

Hugo Chávez, es de hecho, un nuevo símbolo de la patria de forma ilegal. De esta manera, el albacea de Bolívar, su intérprete, su ventrílocuo, su Sumo Sacerdote se ha convertido en un nuevo Bolívar, en el verdadero dueño de este proceso. Como Marx quien se proclamó "no marxista" al ver los disparates que se decían en su nombre, hoy Bolívar, ante lo que sucede en Venezuela, también podría exclamar, como expresa Petkoff en su libro El Chavismo como problema: "Por lo que a mí respecta, yo no soy bolivariano" Ya esta no es su patria, es la de su mago o taumaturgo: Hugo Chávez. Y esto, es una ofensa al verdadero padre de la patria.

Jorge Sánchez Melean