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La OEA arrodillará a Maduro


Abril 16, 2015

El aparatoso fracaso del régimen autocrático-militarista del Post-Chavismo y Nicolás Maduro están cercados en el campo internacional por el desconocimiento que tiene el régimen de tres ciencias fundamentales para ejercer política en la era de la información: la geopolítica, la geoeconomía y la geoestrategia. Nicolás Maduro expresa su torpeza al ubicarse de espaldas a la interdependencia compleja y a la conectividad entre los Estados, mucho más cuando sus acciones violan los derechos humanos y desconocen el sistema internacional en el hemisferio.

La OEA en la reunión del próximo 10 de Abril se muestra como un espacio de carácter internacional donde no será posible el circo del socialismo del siglo XXI. Mucho menos lo que ha venido haciendo Nicolás Maduro con la estrategia de hiena sobre Micro-Estados, donde usando la capacidad energética, gas y petróleo del país consigue apoyos de Estados cooptados por Venezuela. La OEA y el papel protagónico de EE UU producirán un impacto novísimo en la política internacional del continente americano a partir del próximo 10 de abril.

Nicolás Maduro no comprende la razón y misión de la OEA, no entiende de política internacional y seguramente nunca se enteró lo que significa la teoría del Bening Abandon, en consecuencia le resulta imposible entender la decisión estratégica hoy de los Estados Unidos al reordenar su visión geopolítica en el continente para contener los abusos, violaciones de los Derechos Humanos y la corrupción exponencial que muestra Venezuela en el hemisferio americano.

Nicolás Maduro subyuga a una gran mayoría de venezolanos democráticos y pretende por su torpeza instrumentar acciones el próximo 10 de abril en la Cumbre de las Américas, para desviar la atención de su calificación de amenaza inusual y extraordinaria por parte de los Estados Unidos. Pues se equivoca, por cuanto subestima la importancia de las Ciencias Internacionales y de las relaciones complejas de los Estados que determina la Teoría Realista. Teoría Realista donde priva el interés nacional, la geopolítica, geoeconomía y geoestrategia, y jamás las posiciones ideológicas de gobiernos interesados como la del socialismo del siglo XXI.

Nicolás Maduro está dispuesto a correr un gravísimo riesgo en la política internacional, promoviendo actos fallidos -como la recolección de firmas- para cambiar una decisión estratégica que gira alrededor de la Seguridad Hemisférica. De espaldas por completo al análisis estratégico y empleando una vulgar guerra psicológica primitiva de los años 60, acude a un evento donde la geopolítica, la geoeconomía y la geoestrategia definirán el fracaso internacional de Maduro. Al igual que de aquellos gobiernos populistas disfrazados de democráticos, que emplean la cooptación para subyugar a pueblos a través de sus necesidades elementales, siendo como Estado un Estado Débil o Precario.

La OEA, esa que no conoce Nicolás Maduro, está regida por el Pacto de Río de Janeiro logrado el 2 de septiembre de 1947 en Petrópolis. Pacto que privilegia la seguridad colectiva y no la defensa colectiva, no obstante en el continente americano y en especial latinoamericano, se ha venido conviviendo con esta complejidad en la cual el realismo político internacional define la orientación de la política regional.

Nicolás Maduro desde el punto de vista geopolítico sentirá en la reunión de la OEA como los Estados Unidos, hoy en situación ventajosa desde el punto de vista estratégico, geoeconómico y geopolítico, se ha dispuesto a reducir el espacio de influencia de un pequeño país petrolero, que utilizando la estrategia de hiena y el influjo de recursos petroleros devenidos de la renta petrolera, logró acuerdos y apoyos que estarán diferenciados y limitados después de la decisión de los Estados Unidos y su reunión en Jamaica.

Nicolás Maduro pareciera que no ha entendido el planteamiento geoeconómico de EE UU con la producción de petróleo. No comprende la decisión del gigante del norte de convertirse en un poderoso productor de petróleo con el cual inunda los mercados internacionales, persigue su autosuficiencia, pero además intenta bajar el precio del petróleo para bloquear la acción internacional de Venezuela y de otros países forajidos, que usando la renta petrolera influye en Estados pobres y necesitados.

Los Estados Unidos en la persona del Presidente Barack Obama han dibujado una nueva geoestrategia, simple pero concreta: no tendrán necesidad de invadir pero sí podrán realizar operaciones de extracción. Esto es una señal que tiene que ser leída por los estadistas y políticos de la región, por cuanto insinúa el nivel de tolerancia de la política internacional hemisférica de los Estados Unidos frente a Estados Precarios cercanos a Estados Forajidos, los cuales tienen la osadía en pleno siglo XXI de tratar subyugar y maltratar a hombres y mujeres que tienen el derecho de vivir en libertad de acuerdo al planteamiento constitucional.

La Reunión de la OEA coloca a Nicolás Maduro y su fracasado proyecto en tela de juicio frente al mundo. Así todas sus supuestas maniobras y morisquetas políticas con planteamientos comunicacionales, quedarán reducidas ante el realismo de la política internacional norteamericana. La OEA servirá en esta coyuntura para que el reclamo de poblaciones como la de los venezolanos sea escuchado en el continente y en el mundo, y se sepa que quienes hoy gobiernan el país han sido capaces de usar las bocas de fuego y un componente militar claudicante para subyugar la libertad, decencia y dignidad de los venezolanos.

José Machillanda