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La muerte llegó temprano


Marzo 12, 2015

Hace muy pocos días escribí un artículo titulado: Armas contra la gente. No imaginé los dolorosos momentos por los que atravesaría la sociedad venezolana en los días subsiguientes, debido al uso de armas de fuego para el control de las manifestaciones. Hoy preguntamos a los funcionarios que impulsaron la resolución 8610, si todavía consideran se debe seguir aplicando. Venezuela está de luto, permanentemente nos estremece una tragedia. La espiral de violencia pareciera indetenible, enluta hogares, deja a padres sin sus hijos, viudas, huérfanos, lágrimas.

Al ver las imágenes del joven asesinado en Táchira, me pasó, como a muchos, no pude contener las lágrimas. Esto no puede continuar ocurriendo, no solo hay que castigar al responsable de la muerte de ese muchacho, además es necesario que las autoridades que han promovido la resolución 8610, desistan de su afán de controlar, reprimir a los manifestantes empleando armas que pueden ocasionar la muerte. El debate no puede ser si fue con una bala o un perdigón, porque la tragedia es que el joven fue asesinado. Es un delito permitir el uso de armas de fuego en manos de funcionarios que no tienen preparación para manejarse en manifestaciones.

Este lamentable suceso debe llevar al cese del odio, a no seguir empleando el lenguaje de la descalificación, basta ya de someter al escarnio a los que piensan distinto, a fomentar la lucha de clases, los de abajo contra los de arriba, patriotas contra apátridas o "pitiyankis", revolucionarios contra conservadores, los de izquierda contra los de derecha. El lenguaje del odio no es precisamente ejemplo de convivencia democrática. "Quien siembra vientos, cosecha tempestades", reza un refrán popular. Hoy recogemos los frutos de la siembra de exclusión, de la polarización que prevalece en nuestra sociedad.

¿Por qué en lugar de sembrar inquina, no nos dedicamos a fomentar la paz y la armonía entre los venezolanos? Deberíamos emular una campaña publicitaria peruana que lleva por nombre "Un lunes cualquiera". Copio textualmente una síntesis: "¿Y cuándo comenzaremos a vernos con los demás desayunando todos al borde de una mañana eterna? Un lunes señor Vallejo, un lunes cualquiera en que entendamos lo que fuimos y comprendamos lo que seremos. ¿Y oiga usted en qué momento se enderezo el Perú? Un lunes Zavalita, un lunes cualquiera, en que comenzamos una conversación y nunca más la terminamos. Un lunes en que nos acostamos peruanos y amanecimos Hermanos". Podríamos inspirarnos en esa campaña y un lunes cualquiera lograr acostarnos venezolanos y amanecer como hermanos.

Noel Álvarez

Coordinador Nacional de "Gente" Generación Independiente

@alvareznv