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La inmoralidad se ha hecho planetaria


Junio 17, 2015

"Considerando esencial que los derechos humanos sean protegidos por un régimen de Derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión. . . ". ONU-Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Convencido estoy que los principios, la ética y la moral para los gobiernos de esta época, a nivel planetario, son relativos; al igual que la defensa de los derechos humanos, fundamentalmente la vida, la libertad y la democracia. Los acuerdos suscritos por los organismos internacionales son letras muertas, parece que hay temor a la teoría del boomerang, o responden a los intereses y orientación de bloques mayoritarios de Estados y gobiernos que se conforman circunstancialmente.

La O.N.U, acordó en diciembre de 1948, una resolución fundamental para la humanidad: "La Declaración Universal de los Derechos Humanos", que hoy la mayoría de los Estados Miembros transgreden desde el preámbulo hasta cada uno de sus 30 artículos. El compromiso que adquirieron los países signatarios, y Venezuela es uno de ellos, de cooperar en el respeto universal y efectivo a los derechos y libertades fundamentales del hombre, mediante una concepción común de ellos, se ha relativizado al extremo; cada gobierno defiende sus atropellos, arbitrariedades y barbaridades cometidos en contra de quienes se oponen a su voluntad.

Ese inoficioso parapeto internacional en que se ha convertido la O.E.A, aprobó el fatídico 11-11-2001, la Carta Democrática Interamericana. El cumplimiento de su articulado sólo es invocado por los gobiernos cuando se sienten amenazados por la reacción del pueblo frente a las injusticias marcadamente dictatoriales o absolutistas de los mismos. De resto, es letra muerta para los pueblos que sufren y padecen la destrucción de su institucionalidad democrática y la de los instrumentos bases del desarrollo integral y de combate a la pobreza.

Con un descaro asombroso vemos que la F.A.O, organismo dependiente de la O.N.U, emite un certificado a Venezuela por supuestamente haber logrado una disminución de la pobreza. Esa es una bofetada a la dignidad de los venezolanos, justamente cuando el país está colocado a las puertas de una hambruna descomunal, a la vista de todos.

Esa es una actuación que sólo se equipara a la indecencia de la F.I.F.A y vaya a saber Dios si por los mismos motivos. Esta preocupante y generalizada situación nos indica que el esfuerzo por rescatar principios y valores que nos identifican como seres humanos va más allá de las fronteras nacionales. Los pueblos del mundo hoy se sienten oprimidos. La rebelión, a la que alude la Declaración, parece necesaria para tener un país decente y representantes dignos que luchen por hacer respetar los acuerdos internacionales y garantizar su cumplimiento.

Neuro J. Villalobos Rincón
nevillarin@gmail.com