Síguenos en: Menu

La gente no está feliz


Mayo 06, 2014

El incremento de 30 por ciento del salario mínimo no satisface las aspiraciones de los trabajadores, simple y llanamente porque la inflación sigue subiendo, aunque traten de ocultarla, devora los bolsillos. La mayoría lo ha cuestionado y muchos lo han bautizado como aumentico. El Gobierno insiste en hacer ver que el modelo económico revolucionario es exitoso, cuando deberían sentir vergüenza de estas cifras que difunden economistas venezolanos muy serios: inflación acumulada enero 1999-marzo 2014: Venezuela 2.564,5%; Uruguay 234%; Colombia 116,9%; Perú 51,10%. No puede ser exitoso un modelo económico que refleje esas cifras de inflación, que importe casi todo lo que consume en el país, que haya acabado con gran parte de la producción privada, en fin, que no garantice la calidad de vida y haga feliz a la gente.

La gente no está feliz, aunque no salga a la calle a protestar y guarde silencio producto de las amenazas, de la intimidación, pero no está contenta con la vida que lleva. No puede sentir satisfacción el que invierte muchas horas en adquirir los alimentos o no los consigue. Tampoco el que no tiene agua potable, derecho humano consagrado por Naciones Unidas en 2010, que en nuestro país se vulnera a cada rato. Por si esto fuese poco, la puesta en vigencia de la Ley de Precios Justos no ha contentado a casi nadie, para no ser absolutistas. El costo de ropa y calzado ha dejado sin aliento a muchos que esperaban una suerte de "Dakaso" en estos rubros y muy a su pesar se enteran que el precio justo de un par de zapatos oscila entre 1.800 a 5.000 bolívares, es decir, prácticamente para comprarlos hay que dejar la mitad y hasta más del sueldo mínimo.

Igual sucede con la ropa, vestirse es un lujo. El problema es que estos productos son importados, la industria de manufactura y calzado venezolano no escapa de las dificultades, no satisface la demanda del mercado y peor aún, el venezolano se acostumbró a comprar zapatos y ropa importada, que hasta ahora le salía más barata. Lamentablemente es así, la gente prefiere lo hecho en EEUU o China que comprar productos venezolanos. Es un reto que la industria nacional de estos rubros logre la confianza y la preferencia de los clientes, de lo contrario no podrá crecer y consolidarse.

El aumento también mermará ante el incremento del pasaje, los medicamentos y los servicios. Para una familia cuyos ingresos sean dos sueldos mínimos y tengan dos hijos, se hace cuesta arriba poder adquirir los productos de la canasta alimentaria y que quede algo para ahorrar. La gente no está feliz, sobran los motivos para no estarlo.

Noel Álvarez
Coordinador Nacional de "Gente" Generación Independiente

@alvareznv