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La fruta podrida


Enero 30, 2015

El Documento Histórico emitido recientemente por la Conferencia Episcopal Venezolana presidida por Monseñor Diego Padrón en su reunión número 103, retrata de manera nítida y objetiva el papel de la triste realidad en la Venezuela chavista: Una fruta podrida encarnada en el alma y la mente de unos aventureros que llegaron al poder enarbolando banderas revolucionarias para supuestamente reivindicar al pueblo, pero que en verdad no fue otra cosa que un asalto en despoblado para saquear la riqueza del país y arruinar el futuro de la gente.
De hecho, todo populismo esconde la perversa intención de saborear las delicias del poder para enriquecerse de mala manera, a cuenta de erigirse como defensores de los pueblos, a quienes dicen amar, pero, eso sí, manteniéndolos empobrecidos, explotados y esclavizados.

El meollo de todo este gran contrasentido que significó la revolución bolivariana, está en el más terrible error que cometiera el difunto Chávez: Asociarse con el carnicero dictador Cubano Fidel Castro, un chulo por excelencia y meter el comunismo. El Documento de la Conferencia Episcopal Venezolana, resume de magistral las siguientes palabras: "El mayor problema y la causa de esta crisis general, es la decisión del Gobierno Nacional y de los órganos del Poder Público de imponer un sistema político-económico de corte socialista, marxista o comunista. Ese sistema es totalitario y centralista, establece el control del Estado sobre todos los aspectos de la vida de los ciudadanos y de las instituciones públicas y privadas. Además atenta contra las libertades y los derechos de las personas y asociaciones y ha conducido a la opresión y a la ruina a todos los países donde se ha aplicado." Continua el referido texto señalando: "Esta decisión se evidencia, entre otras cosas, en el desprecio de cualquier propuesta que no sea la oficial, en el desarrollo de una hegemonía comunicacional que entraba y limita la actuación de medios de comunicación social independientes, en el propósito de controlar sindicatos, en la persecución por vía judicial de la disidencia política, en la multiplicación de leyes, normativas y procedimientos que dificultan la acción del sector privado, incluso de aquellas organizaciones sin fines de lucro que se dedican a promover obras de beneficio social. Así mismo se manifiesta en la reciente designación de los Rectores del Consejo Nacional Electoral, de algunos magistrados del Tribunal Supremo de Justicia y de las autoridades del Poder Ciudadano de acuerdo a intereses partidistas, la cual no refleja la pluralidad política del país y de la Asamblea Nacional, y ha llevado al cuestionamiento legal y ético de los procedimientos usados. De nuevo afirmamos:

El socialismo marxista es un camino equivocado y por eso no se debe establecer en Venezuela". Como se puede apreciar, el Documento de la Conferencia Episcopal Venezolana no tiene desperdicio. El efecto inevitable de tal errada política siempre ha sido y será el de la ruina económica y social de la gente. En Venezuela la podredumbre ética y moral es total y lo próximo por venir será una hambruna general que provocará estallidos sociales ante tanta desfachatez, cinismo, corrupción, mentiras y engaños del régimen tiránico de Maduro. La fruta está podrida y se va a caer por su propio peso, sin que nadie mueva un solo dedo ¡Así lo enseña la historia!

Kaled Yorde