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La eterna burocracia


Diciembre 30, 2015

El ciudadano común que ignora muchas cosas del ambiente político, responsabiliza totalmente a los dirigentes de los partidos por todas las tropelías que se cometen en la administración pública. Para actuar con equidad, valdría la pena investigar la responsabilidad de otras figuras que parecen difuminarse ante la opinión pública. Me refiero a una clase de funcionarios capaces de manejar los hilos del poder tras bastidores, con lo cual, independientemente de los resultados de la gestión, su responsabilidad nunca estará comprometida. Ellos han hecho del manejo ejecutivo de las organizaciones, su vida y profesión, son conocidos con el titulo de: burócratas.

Por supuesto que no pretendo exonerar de responsabilidades a los dirigentes políticos que han sido negligentes, incapaces o corruptos en sus actuaciones, solo quiero visualizar una figura que se ha mimetizado durante mucho tiempo y que aparece y desaparece de acuerdo a las circunstancias. A los burócratas profesionales nunca los encontraremos en alguna plancha o aspirando cargos a elección alguna, mas bien parecieran ser los típicos actores de maquinaria política, pero aguzando un poco la mirada, siempre los hallaremos en cargos que tienen o manejan poder.

Mi opinión es que la burocracia profesional tiene una facilidad asombrosa para cuadrarse con las distintas tendencias políticas, profesionales o empresariales. En política, dependiendo de las circunstancias, unas veces son blancos, otras verdes, amarillos, azules y hasta llegaron a ser rojos. Presumo que ya deben estar preparando su solicitud de perdón por infidelidad y de conseguirlo, los volveremos a ver furibundamente defendiendo sus antiguos colores, habida cuenta que los aires revolucionarios, últimamente se están volviendo un poco tóxicos. Para fotografiar a estos personajes basta escudriñar en un dicho popular que reza: esta persona parece un gato, por mas que lo lanzo al aire de espaldas, siempre cae de pie.

En la mayoría de los casos el burócrata es el alter ego de su jefe, los encontramos ocupando distintas posiciones en la organización: asistentes, secretarias, directores y en algunas ocasiones manteniendo relaciones muy particulares entre si. La empresa privada y sus organizaciones no escapan a esta práctica tan común en las instituciones públicas

Un amigo dice que en el decálogo del burócrata hay una regla de fiel cumplimiento. Se debe hacer como las viudas: quienes acompañan el féretro de su esposo hasta el borde de la tumba y cuando se desmayan, curiosamente caen hacia atrás, nunca hacia adelante, porque allá está el espacio de lo desconocido.

Noel Álvarez