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La estanflación: síntesis de dos males


Enero 08, 2015

Aún anunciando cifras en extremo manipuladas, el BCV no pudo ocultar que la inflación de Venezuela en 2014 es la mayor del mundo (67%) y que la tasa de decrecimiento del PIB en el mismo año, será de aproximadamente 4 por ciento. Es por ello evidente, que Venezuela atraviesa por una estanflación que se agrava cada vez más. Este concepto popularizado en la década de los sesenta en los países más desarrollados, describe una situación caracterizada por un alza sostenida en el nivel de precios, acompañada por un crecimiento insuficiente o decrecimiento de la actividad económica, con creciente desempleo.

El concepto proveniente del termino ingles Stagflation, fue acuñado por un ministro de economía del Reino Unido (McLeod) y Milton Fridman fue uno de los primeros en utilizarlo para explicar los problemas que aquejaban a la economía mundial, tras años de impulso estatal de la demanda, siguiendo la teoría económica keynesiana, en la década de los setenta, cuando EEUU, Francia, Italia e Ingleterra experimentaron el fenómeno. A la estanflación se llegaba tras años de alta inflación, que va afectando al ahorro y a la inversión. Para la teoría keynesiana en la economía solo podían darse dos escenarios: a) recesión, depresión, desempleo o b) inflación. Estos dos escenarios se consideraban incompatibles, no podían coexistir. Por ello, las soluciones a través de la política económica coyuntural, fiscal, monetaria o de rentas eran claras: la inflación se enfrentaba con alza en los tipos de interés, mayor presión fiscal o reducción del gasto público.

La recesión se enfrentaba con medidas contrarias a las anteriores. Todo parecía fácil y sencillo. Pero se produjo un cambio radical en todo esto, antes que estallara la crisis del petróleo (1973). El paradigma keynesiano comienza a experimentar una crisis epistemológica. Cada día se ponía de manifiesto que el nuevo fenómeno económico de la estanflación no podía enfrentarse solo con el instrumental keynesiano, con intervención del estado creciente, sino incentivando la oferta, es decir la producción eficiente de más bienes y servicios.

El sector privado debía jugar un papel fundamental, tratando además de que las políticas fiscales y monetarias no resultaran contradictorias. La estanflación afecta a todos los actores económicos. Se produce poco o nula generación de empleos. Los salarios se tornan negativos en términos reales. Se mantienen los empleos a costa de menos ingresos y las empresas reducen sus márgenes de ganancias ¿Cuáles son entonces las medidas más apropiadas para enfrentar este mal? En primer lugar, prescindir de cualquier atadura ideologica, y en segundo lugar, aplicar con inteligencia y conocimiento la teoría y la política económica que contiene la Ciencia Económica contemporánea, y no la teoría marxista del siglo XIX.

La estanflación es de difícil tratamiento en los países desarrollados, que enfrentan coyunturas fiscales y monetarias variables, pero más difícil aun es enfrentar este fenómeno en países en vías de desarrollo, como es el caso de Venezuela, donde existen graves problemas de naturaleza estructural en la economía que se agravan con la disminución de los precios del petróleo. Creemos, que es dando prioridad a la oferta antes que a la demanda, como deberíamos enfrentar el reto de la estanflación que nos agobia.

Requerimos una política económica de estímulo a los sectores productivos básicos de bienes; flexibilidad laboral; fiscalidad empresarial incentivadora de la inversión; garantías y protección a los inversionistas nacionales y extranjeros; agilidad en la administración de justicia; distribución comercial menos rígida y administración menos intervenida; plenas garantías y defensa de la competencia; educación y formación en todos los niveles más ligada al esfuerzo y al aparato productivo. Y como medida básica inicial, para que sea posible el diseño de una política fiscal y monetaria eficiente, se requiere que Venezuela acabe con la sobrevaluación monetaria, que permita el establecimiento de un sistema de precios que haga posible el funcionamiento de la economía. Solo así podremos enfrentar los dos grandes males de la economía actual: la inflación y el estancamiento económico.

Jorge Sánchez Melean