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La dolarización


Enero 14, 2015

Todo apunta, que el actual desbarajuste de la política cambiaria, signado por la multiplicidad de tipos de cambio, que incluye un cambio paralelo cuya tasa de cambio amenaza en llegar a niveles estratosféricos, además de un creciente déficit fiscal, una inflación galopante acompañada de una escasez jamás registrada, un manejo de las escasas divisas para realizar las necesarias importaciones poco eficiente. Sumado todo esto a una actuación del Banco Central, ductor de la política monetaria, que para decir lo menos, ha sido ineficaz en lograr los objetivos para lo que fue creado, ha puesto en la palestra, la posibilidad de analizar la conveniencia o no de embarcarnos en una dolarización plena de nuestra economía.

En un análisis objetivo de este proceso, debemos despojarnos de patrioterismo y meditar sobre las ventajas, que tal proceso traería consigo. Se eliminaría el riesgo de emitir dinero sin respaldo, lo que ha provocado los altos niveles de inflación. Estabilización y reducción de la inflación a niveles internacionales de un digito. Se lograría obtener bajas tasas de interés y con ello un mayor acceso al crédito. Se evita una crisis cambiaria y de balanza de pago, puesto que al no tener una moneda propia, no puede producirse bruscas depreciaciones ni súbitas salidas de capital motivadas por el temor de una devaluación.

Por supuesto, también existen desventajas entre otras, el Banco Central transfiere la posibilidad de emplear la política monetaria para planificar la economía del país, a la Reserva Federal de USA. Venezuela perdería la posibilidad de obtener ingresos por concepto de señoreaje, que son las ganancia que se obtienen por la emisión de papel moneda, bolívares. El Banco Central no podría auxiliar al sistema financiero, en caso de una crisis bancaria.

Sin embargo, si admitimos que la actual situación de crisis cambiaria es coyuntural y un proceso de dolarización plena es casi irreversible, valdría la pena iniciar una amplia discusión para tomar la mejor decisión. Eso creemos.

Alfredo Gordon