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La cara de la moneda en la OEA


Marzo 27, 2014

No debe sorprendernos el resultado de las votaciones en la OEA y ya se han discutido ampliamente sus connotaciones políticas y también las atribuciones de triunfo diplomático del gobierno que todos sabemos tiene que ver con los "dólares constantes y sonantes" que están comprometidos en esos votos.

Por esa razón me parece importante que mis lectores conozcan algunas cifras que ilustran cuanto nos está costando a los venezolanos esa política del gobierno la cual no se aleja mucho del tan criticado imperialismo al que atacan, precisamente, por utilizar esos métodos para ganar adeptos.

Me hubiera gustado mucho más, acorde con una solidaria conducta revolucionaria que, en esos votos no estuvieran envueltos las ayudas, préstamos y concesiones hechos a los países que cercenaron la voz de María Corina. Mi tarea, entonces, es poner unos números por delante de Uds. para que conozcan la "cara de la moneda del voto en la OEA".

¿Barriles sin fondo?

El plan de alianzas internacionales del gobierno se inicia entre 2006/2007 con una agresiva política de inversiones en proyectos, compra de títulos de otros países, préstamos y con la gran concesión petrolera de los acuerdos energéticos de Caracas con el Caribe, el ALBA y uno que otro país del sur.

La suma de todo eso alcanza a US$ 100.000 millones para septiembre de 2013, último dato publicado por el BCV. De ese total unos $ 15 mil están en proyectos, $ 10 en papeles, $ 30 mil en "otras inversiones", cuyo concepto se desconoce, unos $ 23 mil en créditos comerciales, seguramente la cuenta petrolera y el resto unos $ 20 mil en depósitos en monedas duras. Esta es la primera contrapartida de esos votos en la OEA porque, aunque se sepa, ese dinero no está en Venezuela. Está en Nicaragua, Cuba, República Dominica, Uruguay, Argentina o en las islitas inglesas del Caribe.

"Barril sin fondo" porque de ese total la cuenta a cobrar de Pdvsa por los convenios energéticos alcanzaba en su balance del 2012 a US$ 26.000 millones, los cuales buena falta nos harían para compensar el déficit cambiario, además de la incógnita de cuándo y cómo serán reembolsados.

Lo que nos cuestan los votos en la OEA

Por otra parte, esa contrapartida de dinero afuera explica claramente la "abundancia de divisas" que el gobierno viene pregonando con la apertura del Sicad II, cuestión evidentemente falsa porque de haberla no se hubiesen producido los grandes atrasos en Cadivi y en Sicad I, inclusive no hubiera sido necesario abrirlos ni el uno, ni el dos.

Esa suma explica porque Venezuela ingresó a una crisis cambiaria de la magnitud que tenemos hoy. Imaginen ustedes, como he venido insistiendo en otros momentos, que formara parte de nuestras reservas internacionales y que tuviésemos un Banco Central ocupándose de sus atribuciones constitucionales y defendiendo el bolívar.

El otro costo que debemos tener presente es cuánto hemos pagado en devaluaciones sucesivas gracias a esa política. No olvidemos que el bolívar valía 1,60 por allá por 1999 y termina entre 6,30, 10,90 o 52 si tomamos en cuenta la tasa promedio del Sicad II. Ello sin tomar en cuenta el paralelo y la tasa de inflación consecuente de toda esa política. ¡Muy caro la hemos pagado!

"Con Dios y con el Diablo"

Desde luego que la afirmación que "chequera mata principios" se cumple perfectamente en este triste capítulo de nuestra historia, pero hay dobleces de dobleces y les quiero contar de uno que llama más mi atención. No se trata del discurso colombiano, de la frialdad brasileña o del silencio de Barbados o del extraño voto trinitario. No. Se trata de la doble personalidad del Caribe inglés y de uno que otro suramericano que, gracias a la bondad de su Alteza Isabel II, pertenecen a los dos mundos. Al revolucionario bolivariano, aplaudiendo frenéticamente los desfiles militares en honor a Chávez y al encumbrado y famélico británico del Commonwealth.

Resulta que todos siguen siendo súbditos de la Reina, entre ellos Antigua y Barbuda, Bahamas, Belice, Dominica, Granada, Guyana, Jamaica, St. Kitts, Santa Lucía, San Vincent y Surinam, el flamante presidente pro-tempore de Unasur, tratando de sumársele desde 2012.

Para que se formen una idea de propósitos y contradicciones vean los fundamentos de esa asociación en su propio idioma, más allá de los beneficios económicos que les reporta a sus miembros. Mis subrayados destacan el origen inglés de esos principios:

"The Commonwealth is a voluntary association of independent states...The organization promotes democracy, the rule of law, good governance and human rights, as well as economic and social development...The Queen is Head of the Commonwealth and is Head of State in the UK and 15 other member countries".

Maxim Ross

maximross@cantv.net