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LA CANCILLER, ¡QUE VERGÜENZA! por Rafael Piña Pérez


Junio 28, 2016

No es la excepción nuestra canciller en la ineptitud de todo un gabinete presidido por un hombre de la ignorancia del actual presidente , ilegítimo por desempeño. Nuestra ministra de relaciones exteriores muestra también su ignorancia en el tratamiento de las relaciones exteriores. En su conducta sobre la OEA y su secretario general no ha podido ser más torpe en cada una de sus destempladas expresiones. La OEA como organismo multilateral interamericano se mueve por los canales diplomáticos y no por posiciones personales, agravadas con un lenguaje irrespetuoso e ideológico partidista que no tienen eco en la máxima agrupación continental como foro regional. Ha pedido verbalmente varias veces la renuncia del secretario general, cuando esta solicitud debiera hacerse en la Asamblea General de la OEA, por escrito y con argumentos que sustenten esa solicitud. En todo caso, no existen elementos que justifiquen la sustitución del secretario general. Ha sido una impertinencia más de la inexperta e imprudente canciller. Llegó al colmo de solicitar la suspensión de la reunión del Consejo Permanente, causando risotadas en los asistentes. En esa cita del Consejo permanente actuó como si estuviera en una reunión del partido socialista unido de Venezuela.

En su intervención en la reunión del Consejo Permanente de la OEA mostró una vez más sus escasos quilates en vocabulario y contenido de fondo en un discurso agorero como eso de que era enviada de Chávez y de que la decisión de la mayoría que aceptó el informe del secretario general era un preámbulo de golpe de Estado contra el presidente Maduro. Este informe dice la verdad de lo que está ocurriendo en Venezuela en materia de violación de los derechos humanos, la no separación de los poderes públicos que realmente ha roto el hilo constitucional, violando flagrantemente la constitución nacional de nuestra República. La canciller desconoció en su pobre intervención la existencia de la crisis económica, social y política sintetizada en escasez de alimentos, medicinas, desenfrenada inflación, inseguridad, la censura de prensa, presos políticos, represión despiadada para reprimir protestas etc. Repitió las frecuentes mentiras del alto gobierno en procura de ocultar la realidad nacional que tratan de endilgar a la oposición. Ni ella puede creer que los asistentes a la reunión creyeran en sus descaradas mentiras, no le cabe ni el beneficio de la duda para imaginarse que los asistentes al foro pudieran creer en lo que dijo. La realidad de la crisis venezolana es conocida en todo el mundo, es inocultable a estas alturas del siglo XXI.

Nuestra cancillería se ha venido deteriorando durante esta gestión de gobierno tanto en los períodos del finado presidente Chávez como del actual de Nicolás Maduro. Progresivamente se ha desplazado personal especializado y con experiencia en el campo diplomático. Es más, los egresados de las escuelas universitarias en carreras de relaciones exteriores y diplomacia, no son tomados en cuenta para nombrar funcionarios en embajadas y consulados. Un alto porcentaje de las embajadas y consulados está conformado por adeptos al régimen, sin ninguna preparación en tales carreras del servicio exterior. Son cientos de familiares de dirigentes del oficialismo que están ocupando tan delicadas funciones en el servicio exterior. Hasta los últimos cancilleres que ha tenido Venezuela no tienen ninguna formación para tales cargos. Basta citar por ejemplo a Nicolás Maduro, que no se ocupó de otra cosa que las relaciones con la dinastía de los Castro en Cuba, Elías Jagüa que no atendía la cancillería por estar ocupado en su lucha por desplazar de la gobernación de Miranda a Henrique Capriles, mientras Guyana avanzaba plácidamente en la posesión del Esequivo a través de las concesiones a transnacionales en la fachada Atlántica de Venezuela. La canciller Rodríguez completa el trío de ineptos que han manejado algo tan importante para todos los países como las relaciones exteriores. ¡Que vergüenza¡

RAFAEL PIÑA PÉREZ