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Kaled Yorde: Tres Palabras


Febrero 11, 2017

Todo gobierno perverso le caracterizan tres particularidades: Desfalcadores, corruptos y narcotraficantes. Estas tres palabras tan vergonzantes son los antivalores de la Recta Acción o Recta Conducta, uno de los Valores Humanos fundamentales que caracterizan a los países y pueblos desarrollados, conscientes y honestos.
Para vergüenza de los venezolanos, como gentilicio, en el exterior se nos califican como un país de desfalcadores, corrupto y narcotraficante, con las excepciones que siempre existe.
Una verdadera desgracia provocada inobservancia de Valores Humanos en el comportamiento, le cayó encima esta noble patria cuando apareció en el escenario político un nuevo caudillo populista (Chávez) quien luego de una fallida intentona golpista alcanzo más luego el poder utilizando la vía democrática de la elección popular.
El propósito real de Chávez para Venezuela fue ejecutar lo que Fidel Castro y Lula Da Silva, junto a los viudos de la izquierda revolucionaria latinoamericana, proyectaron en Brasil en 1990 llamado Foro de Sao Paulo: Con el dinero del petróleo venezolano, Fidel Castro y la izquierda revolucionaria desentablaría el centro y el sur del continente latinoamericano, sembrando el comunismo en nuestros lares.
La cosa no salió del todo como lo habían planificado los invitados en el Foro de Sao Paulo, excepto que los comunistas del continente y un montón de enchufados, le metieron la mano a las arcas del Tesoro Nacional venezolano, saqueándolo.
Venezuela el otrora rico país y referencia obligada de lo que es el ejercicio democrático, se volvió ahora pobre, arruinada y caótica:
1.- Primer lugar mundial en corrupción, impunidad y narcotráfico; 2.- Primer lugar a nivel mundial en desabastecimiento, inflación, falta de seguridad y de medicamentos; 3.- Ultimo lugar en calidad de vida, servicio público y futuro promisor.
Y mientras el país continúa irremediablemente en su desgracia y con la juventud abandonando el país en busca de un mejor futuro, el señor Maduro da un salto atrás hacia el pasado, disfrazándose del caudillo Ezequiel Zamora, un cuatrero de pésima reputación. Esta es la Venezuela revolucionaria, socialista del siglo XXI: Desfalcadora, corrupta y narcotraficante.