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Kaled Yorde: Mensaje y mensajero


Febrero 24, 2017

Una muy particular característica de las dictaduras, es pretender ocultarle a sus pueblos los desmanes que cometen. Por esa razón existe una variada diversidad de censura en los medios informativos para que la opinión pública mundial, así como en el propio país, la gente no se entere de nada de lo malo que está ocurriendo.

El más emblemático de los casos del que se tenga conocimiento, fue el holocausto que sufrió el pueblo judío en la Alemania Nazi. Casi todos los alemanes no estaban enterados del horror que los lideres estaban cometiendo, hasta el extremo de que los aliados tuvieron que transportar a centenares de miles de civiles alemanes a los campos de exterminio para que se enteraran de aquel horror que la propaganda nazi mantuvo oculto como secreto de Estado.

Los nazis habían matado al mensajero (la alerta mundial de matanzas masivas y la cremación de cadáveres de unos 6 millones de seres humanos) pero no pudieron acabar con el mensaje (genocidio de millones de judíos y gitanos en los campos de concentración).
Matar al mensajero es una práctica común que siempre ha caracterizado al régimen dictatorial, tanto de derecha como de izquierda.

Es tan absurdo todo ello, que no les permite a estos dictadores entender que siempre el mensaje queda intacto, vivito y coleando y teniendo a medida que el tiempo pase, mayor resonancia y fortaleza.
La dictadura de Hugo Chávez Frías y su designado ocupante de la silla de Miraflores Nicolás Maduro, siguiendo al pie de la letra tan nefasta práctica de matar al mensajero (primero, cerrar al decano de todos los canales televisivos como lo fue RCTV; más luego N-24, y después comprar a globovisión y por último a CNN en español con el fin de que la gente no se enterara de la corrupción y el apoyo al terrorismo mundial) en que están supuestamente involucrados algunos altos funcionarios del gobierno.
Las dictaduras son brutas y no escarmientan: Cada vez que matan al mensajero olvidan que le están dando más vida, vigor y fortaleza al mensaje.

El mundo entero termino al fin por comprender que la llamada Revolución Socialista del Siglo XXI, además de ser una catástrofe anunciada en lo económico, político y social, es además una patente de corso para que el grupito que lo dirigen que no pasan de mil personas entre civiles y militares, desbanquen al Tesoro Nacional, regalen el petróleo y el dinero a los demás gobiernos maulas e ideológicamente del mismo signo para que no voten en contra suya en los foros internacionales como la OEA, ONU y UNESCO.