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Kaled Yorde: Honradez


Abril 11, 2017

La honradez es un derivado del valor humano Recta Conducta o Acción, uno de los cinco Valores básicos para conquistar el respeto de la colectividad. Su opuesto viene a ser un anti-valor denominado deshonestidad, tramposería, fraude, engaño y falsedad.
La honradez es la cualidad más digna que puede exhibir la persona y vía expedita para cimentar un buen nombre, prestigio, confianza y la consideración de la gente. De hecho, la honradez es una cualidad del alma que hace referencia a la integridad de la persona, vale decir, la capacidad que tiene el individuo para vivir de un modo autentico, genuino y de acuerdo con una serie de valores morales y de virtudes ciudadanas de modo intachable.
Una persona es honrada cuando actúa con rectitud de ánimo, de intención y también, cuando sus pensamientos están en coherencia con su modo de actuar y de hablar.
Ser honesto es actuar en coherencia con lo que se piensa, se dice y se hace, teniendo como norte o brújula infalible, la famosa Regla de Oro que enseña no hacer a los demás lo que no nos gustaría que alguien nos hiciera. También aprender a ser respetuosos y tolerantes.
Señalábamos que para ser honesto hay que tener buenas intenciones y ser sinceros. De nada sirve hacer alarde de buenas intenciones o prometer algo en el diálogo, si no se predica con el ejemplo, vale decir, si nuestros actos no son un reflejo fiel de las opiniones que expresamos. Por esa razón la honradez está abiertamente reñida con la mentira, el fraude, la hipocresía y en todo caso, con los intentos de fingir una virtud que no se posee. También, con el cumplimiento fiel de nuestros deberes y obligaciones contraídos. El que ría y no paga, el que roba y trampea, el que toma para sí lo que no es suyo, el que abusa de su momentáneo poder en los cargos públicos, los ladrones del erario público, los tramposos y mentirosos que alteran resultados, los testigos que falsean los hechos por intereses particulares o colectivos, el hipócrita que simula hechos y actitudes, no son personas honestas.
Muchas veces el culto a la personalidad y el admirar a los pillos y tramposos que se salen con la suya por su viveza, fuerza y abuso de poder, contribuye al fortalecimiento de la deshonestidad, habida cuenta de que muchos consideran héroes a los vivos y listos, a los tramposos y abusadores.

Por último, cohonestar comportamientos, actitudes, mitos de redención y falacias absurdos desde el punto de vista ético, histórico o personal. Esto último se refiere fundamentalmente a la mentirosa propaganda política y la publicidad comercial engañosa que se hace para mantenerse en el poder.