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JULIO PORTILLO: La Gota


Febrero 21, 2016

Estamos a una gota que derrame el vaso. Carlos Marx dice que "la gota que derrama el vaso es un acto o palabra que colma la paciencia". Y cuánta paciencia ha tenido el pueblo venezolano frente al chavismo destructor. Si Maduro expropia a las Empresas Polar y mete preso a Lorenzo Mendoza podría ser esa la gota que llene el vaso.

Pero "algo pasa en Dinamarca", es decir, está andando algo. Ramos Allup ha dicho dos cosas trascendentes en los últimos días: la oposición estudia responsablemente la salida de Maduro constitucional y democráticamente; y Maduro anda buscando que le den un golpe. Lo primero pasa por cuatro vías a saber: enmienda, referéndum revocatorio, asamblea constituyente y renuncia.
Lo segundo es lo menos deseable: no queremos a un Maduro mártir. No obstante, en esas primeras cuatro opciones, no está otra que sería la menos traumática: descubrir definitivamente la nacionalidad colombiana de Nicolás Maduro.

Esta opción provocaría la destitución inmediata del mandatario usurpador por parte de la Asamblea Nacional. Pero su expulsión del Palacio de Miraflores, no sería la única consecuencia de esta decisión. Una justicia objetiva e imparcial, debería enjuiciar a Tibisay Lucena, al General Wilmer Barrientos, ahora Embajador de Venezuela en Canadá, a Diosdado Cabello, a la Fiscal Luisa Ortega Díaz, para solo citar algunos funcionarios que por acción u omisión, fueron dándole largas a un asunto que estaba en la calle, que llegó a Colombia, incluso comprometiendo al propio Presidente Santos, de quien se dijo conocía la veracidad del tema. Era un secreto a voces.

Las encuestas hablan en este momento de un 80% de rechazo de la opinión pública de quien ejerce el poder ejecutivo. En el propio PSUV se debate la necesidad de aplicarle a Maduro lo que en Ciencia Política se conoce como "la cabeza de turco". Es preferible, dicen, echarle la culpa de todo al cucuteño y no que esto nos arrastre a todos.

La comprobación de la nacionalidad colombiana de Maduro acabaría incluso con el aprecio que un sector del país guarda aun absurdamente por Hugo Chávez, que llevó al país a la debacle en la que nos encontramos. No puede olvidarse que presintiendo su muerte, cuyas circunstancias tampoco están aclaradas, llegó a decir que en el caso de que falleciera "ustedes elijan a Maduro". El asunto pica y se extiende, porque Maduro fue formado en Cuba y esto debía saberlo también la inteligencia cubana. Los aduladores de Chávez y Maduro en sus países, a saber Castro, Morales Correa, Ortega, Mujica, Cristina, Zelaya, Piedad Córdoba e incluso artistas de cine, políticos de menos calibre, periodistas, quedarían rayados más que por su ingenuidad, por vividores de todo pelambre.

Marzo y Julio son meses donde podría llegar la sangre al río, a manera de refrán y nunca como crimen. Marzo está consagrado en el antiguo calendario romano al dios de la guerra y julio es un mes que quema incluso al más valiente. Algo si es cierto: Maduro tiene los días contados.

Julio Portillo