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Julio Portillo: El Legado de Fidel Castro


Diciembre 14, 2016

MUCHO MAS LO MALO QUE LO BUENO

Nadie puede tapar el sol con un dedo. Fidel Castro marca la historia latinoamericana de la segunda mitad del siglo XX e inicios del siglo XXI. Cuba era en 1959 el país más próspero de la América Latina con índices de crecimiento mayores que algunos países de Europa y Asia.
La vida y las acciones de un hombre público no pueden ser juzgadas atendiendo solo a las buenas intenciones de su primera aparición. Se necesita considerar el ejercicio. El problema del líder que encarna un poder personal, es no entender su papel transitorio. Al creerse imprescindible, pensar que lo sabe todo se convierte en dictador. Es el caso de Fidel. Se adueñó no solamente del gobierno sino de la nación cubana y se convirtió en un señor feudal de esa isla.

En el balance de vida, pesan más los aspectos negativos que su carisma, la calificación de revolución a su gobierno. Le impuso al pueblo su odio personal contra los Estados Unidos. Su apoyo a los movimientos guerrilleros de Venezuela, Colombia, Bolivia, Perú, los países centroamericanos, dejaron centenares de muertos y ninguno por la vía de las armas llegó al poder. El envío de tropas cubanas a África fue un estruendoso fracaso y costó vidas al pueblo cubano. Su acercamiento con los líderes de Jamaica y Guyana, Michael Manley y Forber Burhan no fue buena para estos. Fue acabando de distintas formas con sus compañeros líderes de la Sierra Maestra, es el caso de Camilo Cienfuegos y el propio Che Guevara enviado a Bolivia sin un verdadero apoyo logístico.

Su visita a Chile –casi un mes- como Jefe de Estado, apuró el derrocamiento de Salvador Allende. Mal le salieron sus cálculos para apoderarse de la Isla de Grenada en tiempos de Maurice Bishop.
Al pueblo cubano lo dividió, aplicó juicios sumarios con su paredón, envió al exilio miles de compatriotas, mantuvo en las rejas centenares de presos políticos. Cuba que era "la azucarera del mundo" la arruinó y le vendió el país a la Unión Soviética, con la que estuvo a punto de provocar con la crisis de los misiles una conflagración mundial. Le impuso a su patria un régimen comunista de partido único y acabó con la democracia, persiguió a los cristianos y le abrió campo al ateísmo y a la santería.
Uno de los mayores males se lo hizo a Venezuela, con la que estuvo obsesionado después de la entrevista con Betancourt en enero de 1959 y la derrota sufrida por las tropas cubanas en Machurucuto, a manos del ejército venezolano. En su geopolítica exitosa estuvo el propósito de adueñarse de la patria de Bolívar y ponerla de rodillas. Con Chávez y Maduro a su servicio destrozó la economía venezolana y logró mantener su gobierno a flote después de la caída de la Unión Soviética.
A los que alzan su voz para defender a Castro habría que preguntarles si los nombrados logros en educación y salud en Cuba, compensan el inmenso mal que le hizo a la América Latina. Y hay que recordarles aquello de que "Cuando el herrero no da en el clavo, es un errero" Fidel perseveró en el error.

Julio Portillo
julioportillof@gmail.com
@julioportillof
Zulia – Venezuela