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JOSÉ VICENTE RODRÍGUEZ AZNAR Sustituyendo el fracasado modelo rentista


Febrero 26, 2016

Hace pocos días el presidente Maduro anunció las medidas destinadas a superar la severa crisis económica y social que sufrimos en el país. Antes de su enumeración y para justificarlas, afirmó en forma categórica que se había agotado definitivamente el modelo rentista aplicado en el país hasta el presente por lo que, dijo, hay que implantar de inmediato "un nuevo modelo económico que se adapte a la realidad venezolana".

Esta afirmación de Maduro debe complacer a todos aquellos que venimos insistiendo en la necesidad de cambiar el modelo actual. Su alocución nos deja un signo de optimismo para salir de la recesión que, según revela el BCV, en el año 2015 tuvimos una tasa de inflación del 118% y una caída del PIB del 6%. No obstante para mantener este optimismo inicial, falta conocer en detalle cuál será la concepción del nuevo modelo, pues los proclamados 14 motores para la reactivación económica, apenas constituyen una lista de buenas intenciones, sin metas concretas y sin definición del papel del sector privado en la producción de bienes y servicios.

En cuanto a la modificación del sistema cambiario, una primera decisión ha sido elevar el precio del dólar preferencial de 6,30 a 10 bolívares, cuando ha debido aprovecharse la oportunidad para fijar un nuevo precio de al menos Bs. 50 por dólar. Además se crea el nuevo Sistema Complementario Flotante, en sustitución de Simadi, que pudiera ser un primer paso para un futuro mercado abierto de divisas. Hasta hoy, la oferta de divisas la han puesto el BCV y Pdvsa, por lo que será necesaria la incorporación de nuevos oferentes, tales como quienes estén dispuestos a traer al país sus ahorros en el exterior o quienes hoy participan subrepticiamente en el llamado mercado "dolar today".

Este nuevo sistema se iniciará con el valor actual en Simadi de Bs. 200 por dólar, bastante ficticio y alejado de la realidad económica, por lo que será difícil de mantener. Estimamos que la franca concurrencia en el mercado de oferentes y demandantes podría establecer el valor real del dólar entre 350 y 450 bolívares, que duplica el actual precio de Simadi pero acaba con la ficción de un mercado paralelo que tanto se critica. En todo caso, la legislación deberá eliminar las penalidades que restringen la libre convertibilidad así como garantizar el retorno de las inversiones, cuyas divisas serían adquiridas en el mercado al tipo de cambio vigente en cada fecha.

También se anunció el aumento del precio de la gasolina. El gobierno, con razón, siempre justificó el aumento del precio con el propósito de reducir las pérdidas que este subsidio le originaba a Pdvsa, estimadas en 12.000 millones de dólares. Sin embargo, expresó que los nuevos ingresos serán destinados a financiar las Misiones, con lo que en nada se aliviará la situación deficitaria de Pdvsa al no recibir ella el producto de los aumentos.

Asimismo, decretó aumentos de un 52% para todos los trabajadores de los sectores público y privado, con un monto que surge al combinar el salario mínimo con la cesta ticket. Es un incremento justo para compensar parcialmente el aumento real del costo de vida. Sin embargo este aumento tendrá fuerte impacto sobre la inflación y sobre el presupuesto fiscal 2016.

Si bien fueron importantes estos anuncios, nos llamó la atención el silencio sobre algunos temas como, por ejemplo, la expectativa de nuevas tasas de inflación, las acciones concretas para incrementar la producción nacional, la disponibilidad de divisas para efectuar los pagos de deuda pública y cancelar las deudas administrativas con proveedores y contratistas y las acciones para superar la crisis de energía eléctrica.

José Vicente Rodríguez Aznar