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José Toro Hardy| No tengáis miedo


Septiembre 06, 2016

El 1 de septiembre fuimos testigos de una marcha apoteósica, no solo por su concurrencia -1.100.000 personas según la MUD- sino por su significado. Su característica principal es que fue una manifestación pacífica lo cual le dio la mayor contundencia.

Cuando los ciudadanos se enfrentan con violencia a las dictaduras llevan las de perder, porque los Estados Policiales no dudan en hacer uso de la fuerza. Pero aun los más atroces y sanguinarios regímenes no pueden enfrentar a los pueblos que luchan por vías pacíficas. Eso lo enseñó Ghandi.

El "Otoño de las Naciones" de 1989
Fue una ola de revoluciones que recorrió a Europa Oriental y Central provocando el derrocamiento en pocos meses de todos los gobiernos comunistas de la Órbita Soviética. Se trataba de feroces dictaduras que habían sido instauradas por Stalin desde la II Guerra Mundial.

Lo característico de estas revoluciones es que fueron desencadenadas por grandes manifestaciones pacíficas -cargadas de autoridad moral- donde centenares de miles de ciudadanos reclamaban libertad y protestaban por la escasez.

Esos regímenes comunistas, pertenecientes al Pacto de Varsovia, acudieron a la URSS a pedir el mismo auxilio que en el pasado habían recibido de Stalin, Krushev y Brezhnev. Pero Mijaíl Gorbachov se los negó. Y es que la propia URSS -profundamente dependiente del petróleo- había caído desde 1984 en una severa crisis a raíz del desmoronamiento de los precios petroleros.

Incapaces de apartarse de la ortodoxia comunista, los gobernantes de Polonia, Alemania Oriental, Hungría, Checoslovaquia y Bulgaria se aferraron sin embargo a sus estados policiales creyendo que por la vía de la represión iban a contener la situación.

Pero aquellos regímenes bárbaros lucían inermes frente a las inmensas manifestaciones de ciudadanos que reclamaban pacíficamente. Recurrieron a la estrategia de enviar a prisión a muchos líderes opositores como ocurrió con Lech Walesa en Polonia, con Havel Václav en Checoslovaquia y muchos otros líderes opuestos al comunismo. Pero lo único que lograron fue aumentar su popularidad al victimizarlos. A la vez los mandos de aquellos ejércitos sabían que no podían ordenar a sus hombres que dispararan contra ciudadanos que marchaban en paz pues corrían el riesgo de que se insubordinaran.

JOSÉ TORO HARDY