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JOSÉ ANTONIO GIL YEPES: Política en EEUU


Marzo 07, 2016

La política norteamericana estaría subdesarrollándose en la medida que se debilite el centro y se fortalezcan los extremos, representados por Donald Trump y Bernie Sanders. La polarización disminuye las posibilidades de acuerdos entre las partes que componen toda sociedad moderna; evolución contraria hacia ese centro mayoritario que ha caracterizado a los norteamericanos.

Las encuestas ayudan a identificar lo que está pasando: entre quienes apoyan a Trump, predominan, 60 a 40%, los que tienen 50M$ o más de ingresos anuales. Estos sienten que la esencia de la nación está amenazada por el otorgamiento de derechos sin responsabilidades. Mientras que entre los apoyos a Sanders predominan los de menos ingresos, quienes piensan que se les debe compensar. Ambos reclamos son dos caras de la misma moneda y están señalando que los del centro no dieron la talla y que algunos no saben que los remedios extremos son peores que la enfermedad. Los extremismos no son eficaces ni sostenibles: La extrema libertad de la derecha crea grandes desigualdades. Eso le resta viabilidad política, aunque resuelva ciertos problemas. La extrema igualdad de la izquierda crea demasiados desincentivos al esfuerzo individual, por lo que empobrece y carece de viabilidad económica.

La polarización norteamericana todavía se presenta moderada porque los extremos aún pertenecen a los partidos mayoritarios y por las perspectivas de la Sra. Clinton como candidata demócrata frente a Sanders. Una presidencia de Clinton luce como una última oportunidad para que el centro se reivindique; repartiendo derechos sin distingos, sí, y no construyendo muros; pero exigiendo que, quienes los reciban, se integren a los patrones culturales de una nación que muchos ven solo como maná, pero que se construyó con el equilibrio entre el dar y el recibir. Si Clinton fracasa y el centro deja de ser mayoritario, EEUU se convertiría en otra banana republic, tipificada por pleitos entre sectores polarizados minoritarios y predadores. Una presidencia de Trump luce fascista y belicosa y tendería a pendular hacia la extrema izquierda, también fascista y belicosa.

José Antonio Gil Yepes