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Jorge Sánchez Meleán: Una Iconografía de Bolívar


Noviembre 13, 2016

Dentro de la programación para conmemorar los 40 años de la Academia de Historia del estado Zulia, se presentó a la región una importante exposición a la que se denominó ICONOGRAFIA DE BOLIVAR HOY. Ello fue posible gracias a la Fundación Francisco de Elortegui, al Centro de Bellas Artes y a la Dirección de Cultura de LUZ. Se unieron artistas de España, Italia, Inglaterra, Suiza y Venezuela, para darnos una visión de este personaje multifacético, representándolo a través de un trabajo iconográfico, con visión contemporánea, que alegoriza las virtudes y atributos de su rica personalidad. Los artistas dieron rienda suelta a su imaginación para representarnos al personaje en diferentes estilos: desde el hiperrealismo hasta el estilo informal; desde lo conceptual hasta la nueva configuración. Se representa a Bolívar en su lucha contra el colonialismo, la opresión, la pobreza, la injusticia y a favor de la libertad y el estado de derecho. Y asimismo, con visión de futuro, nos presentaron a un héroe que tiene todavía mucho que hacer en el mundo, en América y en Venezuela. Esta es la Iconografía de un Bolivar, al que hay que presentar siempre sin falsear la verdad "pura y limpia" de lo que fue, como el mismo nos indicara en 1825.

Es la iconografía de un Bolívar al que nadie tiene derecho a imponer con una sola visión, a través de las imágenes oficiales de hoy, que pretenden que borremos las imágenes del héroe que tradicionalmente teníamos, como si el Bolívar de hoy fuera diferente del de ayer. El rostro de Bolívar que los venezolanos concebimos es el de Figueroa, el de Gil de Castro, el de tantos pintores anónimos, el de Roulin, el de Meucci, el de Espinoza, el de Michelena, el de Tenerani y de Tadolini, el de Tovar y Tito Salas, el de Puchi Fonseca y Arraga. Y también, el de los artistas de esta muestra que con toda libertad nos presentan su visión de un hombre de pensamiento y acción, al que no podemos presentar caprichosamente, de manera oficial, con rasgos mestizos, como al que quieren convertir en su sucesor. La figura de Bolívar debe recuperarse en su justa medida y significación. Esta exposición es entonces, un intento por hacer una lisonja, en base a la verdad "pura y limpia", a un hombre que está sembrado en la conciencia del mundo y de Venezuela, como recompensa a lo que hizo por América y por su Patria, con el mayor respeto a la "conservación de su honor", como él lo solicitaba a Briceño Méndez en carta de 1830.