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Integración social y empleo productivo


Junio 09, 2014

Interrumpo la línea de pensamiento sobre un proyecto integrador para Venezuela, porque me pareció pertinente introducir el tema del empleo productivo en nuestro país, no solo en conexión con ese proyecto que perdimos y deberíamos recuperar, sino como reacción a unas declaraciones gubernamentales que dan como un éxito el hecho de que exista un 60% de empleo formal y que exista una tasa de desempleo del orden del 7%. Estas dos cifras parecieran indicar que Venezuela está en su mejor momento histórico cubriendo, casi totalmente, las plazas de trabajo con la producción, el comercio y los servicios, cosa que no es cierta.

Empleo productivo e integración social

Quizá convenga volver al punto inicial de defensa de un proyecto que recupere las inmensas ventajas que tiene el desarrollo de un tejido productivo, cuyas bases se asientan en la creación de empleos productivos, no solo por la evidente ventaja que posee que la población encuentre su modo de vida en el trabajo, sea como obrero, empleado o propietario, recibiendo de ese quehacer los beneficios de buenos salarios, utilidades o dividendos, sino que también porque la producción conlleva dos características integradoras. Por un lado, como he indicado anteriormente los eslabonamientos que se desarrollan interindustriales, con la agricultura, la agroindustria, el comercio, el transporte y los servicios, lo cual produce la mayor capacidad de integración productiva posible y, por el otro, porque al crearse esa red de intercambio entre miembros de la sociedad el impacto de necesidades educativas, tecnológicas, innovativas, de externalidades positivas no tiene límite. Si el Estado, se apropia de alguna de ellas lo que logra es sustituirla y separarla del hecho productivo y destruir sus tejidos. Es lo que ha sucedido en Venezuela, en particular porque la renta petrolera permite sustituir esas capacidades innatas y naturales de la sociedad.

La configuración del cuadro de empleo y desempleo en Venezuela ayuda a comprender el tamaño y la gravedad de este problema, que no aparece mientras la Renta mantiene ese inmenso "subsidio" pero cuando esta merme o desaparezca nos tendremos que enfrentar a un problema de suma gravedad, esto es como darle empleo productivo a esa gran población.

El cuadro de empleo en Venezuela

Para el segundo semestre de 2013 cerca de 22 millones de venezolanos están en capacidad de trabajar y están activos unos 14 millones. Los restantes son llamados inactivos por varias razones, pero dentro de ellos existe una cifra del orden de 1,2 millones que ni está trabajando, ni está estudiando, lo cual los coloca en un nivel cercano al desempleo o el subempleo. No olvidemos esa cifra.

De aquellos 14 millones, casi 13 están ocupados, 5 millones en el sector privado formal, 2, 7 millones en el sector público, unos 5,1 millones en la informalidad y cerca de 1,0 millones desempleados. Se dice entonces que es un éxito sumar todos los empleados formales y atribuirse una virtud empleadora que nada tiene que ver con las capacidades productivas de la economía, sino con el ingreso y el gasto fiscal que permite mantener esa inmensa nomina en el gobierno. Cierto que representan el 59% de los ocupados, pero incierto que ello revele las bondades que le atribuye la propaganda gubernamental.

Para que se capte la idea que quiero transmitir, tómense en cuenta los siguientes números: si sumamos los informales, los inactivos no explicados, los desempleados y los que emplea el Gobierno encontramos la monstruosa cifra de ¡10 millones de personas! que no tienen relación con la producción y, por consecuencia, no gozan de los atributos que ello implica. Podemos hacer un ajuste a esta cifra e identificar, dentro de la informalidad, muchos que tienen profesión propia y si están integrados al aparato productivo, pero ello no cambia la magnitud del problema que tendremos que enfrentar a futuro.

Obsérvese finalmente que solo 5,0 millones que están en la industria, la agricultura, el comercio y los servicios formales mantienen a los 30 millones de venezolanos, es decir solo el 17% de aquel total produce para todos, así que imagínense el superior impacto de integración social que tendría si el resto de ellos pudiese ubicarse en la producción y eslabonar las ventajas que he citado tiene un proyecto integrador como el que propongo.

Maxim Ross