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Institucionalización de la ineficiencia


Marzo 28, 2016

Hugo Chávez pocos días después de ser electo Presidente de la República en 1998 afirmó "Tenemos la firme determinación de reducir el número de ministerios, con 11, 12 ministerios máximo, yo aspiro gobernar de manera eficiente a Venezuela" Chávez criticaba el exceso de burocracia en la época. Sin embargo, en sus 14 años de gobierno casi duplicó el número de ministerios existentes en aquél año.

Nicolás Maduro, en 2013 siendo candidato presidencial, expresó "Ustedes saben que tenemos grandes retos contra el burocratismo, contra la corrupción, contra la indolencia de algunos funcionarios que se hacen la vista gorda con los problemas del pueblo". Eso lo dijo por su experiencia en sus altas posiciones de gobierno en los 14 años anteriores.

En 2013, ya siendo presidente, creó la Misión "Eficiencia o Nada" conformada por un Cuerpo de Inspectores Especiales de la Presidencia, de su absoluta confianza y lealtad. Su propósito era verificar el cumplimiento de las tareas asignadas a los organismos públicos, bastante parecido al "Ministerio del Poder Popular del Despacho de la Presidencia y Seguimiento de la Gestión del Gobierno" que había creado Chávez. El carácter secreto de ambas instancias impide a la población conocer sus resultados, pero es evidente que en nada han contribuido a elevar la eficiencia del gobierno.

Diversos organismos y expertos nacionales y extranjeros han escrito numerosos textos e informes sobre la organización administrativa. Todos coinciden que todo gobierno requiere una administración pública eficiente, ágil, con capacidad de encarar los problemas y resolverlos satisfactoriamente. Afirman que no es necesario un número exagerado de ministerios, pues lo más importante es la clara definición de funciones, su organización interna y funcionarios competentes con mística de servidores públicos.

Contrario a ello, en Venezuela se ha creado una maraña organizativa muy difícil de dirigir, coordinar, supervisar y controlar. La reciente reorganización del Gabinete Ejecutivo incluye una Vicepresidencia Ejecutiva, seis vicepresidencias sectoriales y 31 ministerios. Este número es el mayor de América, superando a Estados Unidos, Canadá, Brasil y Méjico, por solo citar los de mayor área, población y una gestión pública más compleja. Pero además hay más de 40 misiones, varias empresas del Estado, fondos especiales y un grupo de otros funcionarios que, en buena parte, le reportan directamente al presidente.

Otro aspecto que afecta negativamente la eficiencia de la administración pública se refiere a los frecuentes cambios de ministros. Como ejemplos ilustrativos se observa que en los últimos 17 años se han nombrado 16 Ministros del Interior, 17 de Defensa, 13 de Salud, 12 de Hacienda, 11 del Trabajo y 10 de Relaciones Exteriores, por tan solo mencionar los ministerios de mayor antigüedad.

En muchos casos, las designaciones no se rigen por los conocimientos profesionales y experiencias que se requieren para cumplir eficientemente los cargos. Varias personas han desempeñado distintos ministerios en áreas totalmente diferentes unas de otras. Alrededor de una tercera parte de los ministerios están a cargo de militares, cuya formación castrense no es suficiente credencial para dirigir estas instituciones tradicionalmente ocupadas por profesionales civiles. Lo antes señalado también se aplica a empresas y a otros organismos del Estado.

Los problemas no se solucionan cambiando los nombres de los ministerios ni creando otros con traspasos de funciones entre ellos. Lo que se requiere es una "revolución administrativa" que imprima al sector público la eficiencia, agilidad y capacidad, antes mencionadas.

JOSÉ VICENTE RODRÍGUEZ AZNAR