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Insólita alianza


Septiembre 26, 2014

Es tan peligrosa la presencia de los extremistas del Estado Musulmán y su califato en Irák y Siria, que la solución frente a la crisis ha ameritado de una serie de alianzas insólitas. Si alguien hace solo un mes hubiese dicho que Siria e Irán iban a permitirle a los Estados Unidos bombardear posiciones del ISIS dentro del territorio árabe, lo hubieran tildado de insensato. Pero como en política no hay amigos ni enemigos eternos, sino intereses permanentes, la comunidad internacional presencia ahora el insólito espectáculo de los letales ataques aéreos y misilísticos de parte del ejército más poderoso del mundo: El de los Estados Unidos de Norteamérica.

Se ha creado frente a la grave crisis, un frente común integrado por más de 30 países, cinco de los cuales son árabes. De ser necesario, el poderoso ejército de Teherán (Irán), intervendría igualmente, puesto que el interés común del momento coincide ante la ingente necesidad de exterminar a los terroristas del nuevo Califato.

El Califato constituye una seria amenaza tanto para chiitas, como sunnitas, además del peligro que ello representa al mundo Occidental. Israél, cuyo gentilicio no es ni árabe ni iraní, se siente de igual modo amenazada, por lo menos, a mediano plazo. ¿Por qué los sunnis del Golfo sienten peligro siendo el Estado Islámico o ISIS, sunnita? Los radicales de ISIS quieren imponer la arcaica ley Sharia (Ley coránica), además de que Arabia Saudita no piensa cederles el manejo y control absoluto del Islám como sede mundial.

La Meca es para los musulmanes suníes, lo que el Vaticano para los católicos. Por otra parte, la amenaza más seria es la que se cierne sobre los Chiitas y Alawitas, que son minoría gobernante en Siria. Aparte de eso, los iraníes y sus Ayatolláh, que consideran a Teherán como la capital mundial del chiismo, no desean ser sometidos por facciones suníes del Califato. Teherán es para los shiitas lo que la Meca para los sunnies y el Vaticano para la catolicidad.

Como se puede apreciar, cuando un grupo de intereses irreconciliables se ve amenazado por sectores radicales de cualquier facción prefieran olvidar momentáneamente la rivalidad existente de siglos, uniéndose política y militarmente para de ese modo poder liquidar al enemigo común que amenaza con cercenar sus gargantas, estableciendo un nuevo mapa geográfico y político en la región.

Tal alianza será desde luego, circunstancial y terminará cuando ISIS y su califato sean desmontados. Pero los ataques aéreos no serán suficientes para extirpar de raíz la seria amenaza: Es necesaria la intervención militar terrestre, vale decir, ejércitos y armamento mecánico de gran poder de fuego que haga el trabajo quirúrgico. Esa tarea le corresponde a los países árabes involucrados, no a norteamerica para evitar la crítica del mundo árabe entero y los demás países musulmanes contra Washington, unidos en coro vociferante de la izquierda internacional señalando intervencionismo. Como se puede ver, en política "el enemigo de mi enemigo, es mi amigo", slogan ese que una vez más cobra actualidad en la actual insólita alianza.

Kaled Yorde