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Improvisación y desesperación


Abril 28, 2015

Si bien, tal como se esperaba se produjo una reducción en la asignación de divisas para los viajeros de a pie, no compatible con el despilfarro de divisas de altos funcionarios y empresarios "enchufados", que viajan sin limitaciones con gastos subsidiados por el Estado. Lo incongruente de esta medida, que se estima representaría un ahorro de US$ 2.800 millones, que de ninguna manera ataca el fondo del problema fiscal, ya que estimaciones conservadoras sitúan las necesidades en US$ 30.000 millones, necesarios para hacerle frente a las importaciones y pagos de deuda. Entendemos que ante la situación económica critica de nuestra economía, el subsidio al dólar viajero no es prioritario sobre todo si sabemos, que en los últimos tres años a este renglón se han dedicado US$ 12.000 millones, US$ 28.000 millones en alimentos y solo US$ 9.000 millones en medicinas. Lo importante es aclarar, es que si se va poder viajar pero no con dólares baratos. Para lo que afirman que en ningún país se subsidia a los viajeros, cosa cierta, pero tampoco en ningún país secuestran las divisas tanto tiempo, mediante un control de cambio, que ya tiene 13 años.

Por otro lado, se debería agotar todas las instancias para tratar de repatriar parte de las divisas depositadas en los paraísos fiscales de Andorra, Panamá, Suiza y España producto de la corrupción y el lavado de dinero propiedad de los venezolanos, que alcanza según estimaciones US$ 65.000 millones y que hasta ahora la Asamblea Nacional no ha dicho esta boca es mía.

Pero quizás, lo más sorprendente del último discurso presidencial, es que con la situación calamitosa por la que transita nuestra economía, solo se han proferido amenazas e invitaciones a marcharse del país al sector privado, en lugar de invitar a este sector a participar en la recuperación del aparato productivo, presentando una serie de medidas de ajustes consensuadas que contribuyan a mejorar los inventarios y a disminuir rápidamente la escasez y el desabastecimiento. Eso creemos.

Alfredo Gordon