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Improvisación sobrevenida


Junio 03, 2015

No cabe la menor duda, que estamos inmersos en una crisis económica muy severa, pero aún no estamos en su fase terminal. Es evidente que la situación se agravara en términos de oferta, abastecimiento, inflación y del sacrificio que habrá de asumirse para "surfear" esta ola que apenas está comenzando. Lo que se traducirá en más penurias para obtener alimentos, medicamentos, repuestos, automóviles, artículos del hogar, artículos de cuidado personal, entre otros.

Por otro lado, se ha producido un recorte muy importante en las asignaciones de divisas para las importaciones de productos terminados e intermedios del sector privado, dándose preferencia a las importaciones del sector público, que ya sabemos, tiene menor capacidad para abastecer el mercado. Esta situación ha provocado el anuncio de cierre de líneas de producción, cuando no el cese total de operaciones de un sin número de empresas privadas.

A esta situación, hay que añadirle el tema eléctrico, lo que evidentemente amplifica el problema. No se entiende como se pretende disminuir las horas laborales del sector público, para enfrentar esta crisis eléctrica. Disminuir en 25 por ciento la capacidad productiva del Estado, no pareciera lo más adecuado, habida cuenta del problema que enfrentamos. Lo lógico sería empezar por fijar responsabilidades. ¿Quiénes son los responsables de no haber tomado las previsiones para enfrentar una crisis de estas proporciones? ¿Por qué no se realizaron las inversiones necesarias, ni siquiera en mantenimiento, y si se hicieron dónde están? A estas alturas las excusas sobre el clima inclemente, no son válidas, por cuanto el fenómeno climático, es un problema común a Colombia, Perú, Guyana, Ecuador, Centroamérica, etc. Y en ningún de estos países se ha precisado de ningún decreto regulatorio para enfrentarlo.

Sin lugar a dudas, el problema energético incrementara la crisis del modelo económico, que deberá enfrentarse expandiendo la inversión, integrando a todos los sectores y rescatando la confianza. Eso creemos.

Alfredo Gordon